La Vega.- En República Dominicana el béisbol es como el mangú o el arroz con habichuela. Prepárelo y hágalo acompañar de lo que sea y encontrará quien lo consuma y de buena manera. Con gusto y muchas ganas.
El torneo especial que se está celebrando en esta comunidad, una mezcla de jugadores aficionados, profesionales “reléase” y veteranos sin trabajos en el béisbol organizado de Estados Unidos, México y Japón, es un fiel testimonio de lo que este llamado deporte rey significa.
La liga, amén de parques de juego de condiciones precarias para su nivel, se ha convertido en todo un acontecimiento y más con la integración de algunos nombres sonoros como es el caso de la leyenda Luis Polonia, que debutó ayer domingo, Bernie Castro, Santiago Ramírez, de las Águilas Cibaeñas, así como de Víctor Méndez y Canoabo Cosme de los Gigantes del Cibao, que accionan en la pelota invernal, entre otros menos sonoros como Johnny Sánchez, Raúl de la Cruz, Kensy Marrito, Miguel Aracena, Fausto Rosario, Jaugel Rodríguez, Víctor de León, Edward Salcedo.
La idea, como experimento o tubo de ensayo, pasa la prueba y con altas calificaciones y cada uno de los partidos arrastra miles de aficionados que pagan desde 50 hasta 25 pesos por cada velada.
Más de lo esperado
Para Juan Núñez, presidente de la “Liga Especial” y secretario de la Federación Dominicana de Béisbol (FEDOBE), el evento ha roto todos los patrones.
“Todo está saliendo tal como lo planificamos y quizás mejor”, comentó y es que según el dirigente beisbolístico federado, el respaldo de la afición, de los jugadores y de los patrocinadores ha sido sorprendente.
“Esto es el inicio, entendemos nosotros, de algo grande, que no solo debe producirse en La Vega, sino en todo el país”, sostuvo Núñez.
Al parecer, pese a sus limitaciones en los diferentes órdenes, en República Dominicana hay necesidad de una Liga de Béisbol de Verano, al estilo México, Corea, Japón, entre otros países.
Este circuito, por primera vez con jugadores refuerzos, cuatro en total y ocho clubes, cuatro de La Vega e igual número de Bonao, lanza la voz de alerta sobre lo que podría constituir “un gran negocio”.
Ha sido creada para proporcionar espacio a los jugadores dominicanos que de una u otra manera se quedan fuera de los circuitos de Estados Unidos, México y Asia, de jóvenes licenciados a destiempo, que pueden reencontrarse con su carrera.
También podría permitir al país representaciones más dignas en futuras competiciones internacionales, en base al soporte de jugadores aficionados, quizás mejor identificados con su patria y bandera.
Y de igual manera, razona Núñez, “está generando una serie de empleos indirectos a muchas personas, fuera del terreno, que en esta época de crisis consiguen el sustento de su familia.
Es testimonio es evidente. Desde el refresquero, el “yunyunero”, el heladero, el panadero, el quesero, la friturera, hacen “su agosto”, ahora en mayo en los alrededores de cada uno de los estadios sedes de La Vega y Bonao, al parecer una cita dominguera obligada, que compite con otros centros de “diversión” sin quizás menos provechosos y convenientes como bares, colmadones, billares y máquinas tragamonedas.
Principal soporte
La integración de los síndicos y gobernadores de cada zona o paraje juega un papel estelar en el impresionante torneo beisbolero regional, que una vez más corona a La Vega como Ciudad Olímpica y donde se disputa la Copa Grupo Medrano.
La Vega está representada por Los Carpinteros de La Vega, y otros de los municipios del Ranchito, Rancho Viejo y Jima. Bonao dispone de los llamados Caribe, Sonador, San Isidro y otro del mismo nombre (Bonao).