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INDUSTRIA
 Japón cosecha el fruto del trabajo
Eddy Montilla - 6/17/2009
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LA SITUACIÓN ACTUAL ES DIFÍCIL, PERO AÚN ASÍ SE VIVE BIEN EN ESE PAÍS
Japón ha logrado desarrollarse con base a su dedicación al trabajo constante acompañado de sus grandes avances tecnológicos.
Santo Domingo.- Una respuesta generalizada sobre cómo Japón mantuvo un desarrollo consistente durante muchos años es que posee un alto nivel tecnológico. Sin embargo, buscando más a fondo se puede ver otra causa mayor: Su avance tecnológico es el resultado de su acción, y la acción el resultado del pensamiento. Entonces, hay que concluir que los japoneses se desarrollaron por su forma de pensar. Aquí está el origen y la clave de su éxito.

En tiempos de crisis es cuando tiene más valor el concepto de eficiencia. Optimizar todos los recursos hace la diferencia entre empresas que se desploman y las que pueden sostenerse hasta que pase el vendaval. Y cuando de eficiencia se habla, el modelo de pensamiento japonés ha demostrado en teoría y en práctica ser de los mejores.

En torno a la empresa
Los miembros de una pequeña compañía salieron de su oficina para plantar un árbol. El jefe lo llevaba en sus manos mientras otro empleado cavaba en el lugar señalado. La secretaria sostenía una regadera y otra persona preparaba una cámara para tomar varias fotos. Por esa forma de pensar, es muy probable que en las mismas circunstancias, una sola persona (o a lo sumo dos) hubiese realizado este trabajo. Al final, esta persona entraría en la oficina con el engreimiento de haber hecho todo sin ayuda o enfadado porque nadie le ayudó.

El cambio de “yo” por “nosotros” es la base sobre la que se erige la filosofía de trabajo en Japón. El desarrollo de capacidades individuales de los trabajadores es vital para una empresa, pero sólo si se entretejen por un objetivo común: La compañía. De lo contrario, es sólo una lucha de intereses.

Muchos empleados limpian el frente de sus compañías y también el de otras casas. Se podría pensar que eso es una harta conocida estrategia de mercadotecnia, pero es mucho más que eso. Ellos  limpian para sí y también para la comunidad de la que forman y se sienten parte. La comunidad retribuye su labor comprando sus productos y servicios.

El trabajo en grupo es imprescindible para el desarrollo de una compañía, y eso los japoneses lo saben bien. La relación empresa-empleado es otra de las ideas fundamentales en el país asiático. Desde sus inicios, el capitalismo ha sido un verdugo, y en los últimos 20 años ni siquiera se ha preocupado por ponerse la capucha. Gastar lo menos posible, pagar lo menos posible y ganar todo lo posible son sus doctrinas. Por eso, en muchas empresas los jefes ven a sus empleados como holgazanes a quienes hay que estar vigilando constantemente. Los trabajadores, por su parte, piensan que su jefe es un explotador que no hace nada y les paga poco.

Distribución de riquezas

En Japón el grupo elite también se lleva la mayor tajada del pastel, pero gracias a su visión grupal, hay una mejor distribución de riquezas para sus empleados. Con el salario mínimo pagado en Latinoamérica o África, una familia vive en la pobreza. En Estados Unidos se hace difícil terminar el mes en números azules, pero en Japón una familia podría hasta tomar unas vacaciones en el extranjero.

En trabajo
Una estudiante se sentía mal porque en la tienda donde trabajaba a tiempo parcial no venían tantos clientes como antes. “Komatta na! (¡Qué problema!)”, dijo varias veces. Aquí hay miles de personas que desearían estar en su lugar, tomando en cuenta que si su salario no cambia con el número de clientes que entra en la tienda, ¿Para qué desearía tener más trabajo?

Los japoneses se identifican con el lugar donde laboran. No piensan que son un empleado más, sino que son parte de la empresa. Un fracaso de la compañía es también un fracaso suyo.

Ellos, al presentarse por teléfono o en una reunión de negocios, no dicen su nombre y apellido, sino su apellido y el nombre de la compañía para la cual trabajan. Es como si la empresa fuera su segunda familia.

Buscando qué hacer


El tercer punto en el modelo de pensamiento japonés es el uso al máximo del tiempo. En una cafetería en Santo Domingo los empleados pasaban el tiempo hablando de SPB (sexo, política y béisbol) cuando no había clientes a quienes atender. En la misma situación, pero en Nueva York, los trabajadores estaban con los brazos cruzados y en TokioÖ ellos no cesaban de moverse de un lado a otro buscando algo que hacer aunque esto fuera “arreglar lo que ya estaba arreglado”.
 
 
 
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