BANÍ.- La crisis en el suministro de agua potable que padece la población banileja en los últimos meses es tan grave que ya causa preocupación entre sus autoridades y vecinos, quienes no ven a corto plazo una solución al problema, que tiene a amas de casa, comerciantes, dueñas de salones de belleza y otros gastando hasta 3 mil pesos mensuales en la compra del vital líquido hasta para lavar pisos, ropas y otros menesteres del día a día.
Los barrios de este pueblo, desde los más deprimidos económicamente hasta los de clase media y otros, tanto en el centro de la ciudad como en los periféricos, han sido ‘sembrados’ de tanques, cubetas, poncheras, galones, tinacos y cualquier tipo de recipiente que sirva para almacenar un poco de agua, que ayude aliviar en los quehaceres del hogar, de salones de belleza, cafeterías y otros negocios.
Baní ha vivido horas de angustia con la falta de agua potable desde el paso de la tormenta Noel, que dejó esta población comprando hasta 100 pesos diarios de agua para cocinar, fregar, lavar, bañarse y otros menesteres del quehacer cotidiano, desangrando el presupuesto familiar, ya que hasta las familias más humildes están disponiendo sobre los 500 pesos semanales para adquirir el preciado líquido.
Estas calamidades cotidianas de localidades urbanas y rurales hicieron que en febrero pasado el obispo de Baní, monseñor Freddy Bretón, abogara por una solución urgente a la escasez de agua que padecía esta población, la que ha vuelto a resurgir en las últimas semanas.
Espera
En la ocasión el prelado dijo haberse impresionado al caminar los barrios de la zona norte de la ciudad de Baní, donde habitan más de 15 mil familias, porque vio una larga hilera de latas y otros envases para cargar agua. “Cuando pregunté por aquello, me dijeron que era que estaban esperando la llegada de agua en algún momento. Esa gente estaba pendiente casi el día entero para tener la oportunidad de unas gotas de agua”, dijo en aquella ocasión. Hoy esos barrios viven la misma calamidad.
Las esperanzas de este pueblo para la solución a este mal que aqueja sus vecinos desde más de 40 años, han estado puestas en la construcción de un nuevo acueducto que sustituya el viejo sistema de La Gina, que agotó su vida útil hace más de 30 años.
En varias ocasiones y en distintos escenarios el presidente de la República, Leonel Fernández, prometió a esta comunidad que el acueducto múltiple provincial sería iniciado en enero pasado, luego en la Asamblea Nacional de febrero último, reiteró que el nuevo acueducto iniciaría este año.
Todo Baní espera con ansiedad que la obra inicie, para terminar con estas angustias de esperar por caridad “un chorrito de agua” para poder cocinar, lavar, bañarse o cepillarse los dientes. La situación había mejorado bastante desde febrero en algunos sectores, que por lo menos recibían el servicio 2 y 3 veces por semanas, pero últimamente se han registrado suspensiones hasta por 15 días, como sucede actualmente afectando sectores a los que no llega una gota de agua potable, en otros como Villa Majega, que según sus vecinos llegó el viernes después de 15 días sin recibir una gota, “pero se fue el mismo día”, dijeron.
Legisladores reclaman
Los congresistas banilejos Wilton Guerrero y Santo Ramírez expresaron a LISTÍN DIARIO su preocupación ante la grave escasez de agua potable que padece esta localidad y pidieron a las autoridades del sector poner carácter a esta situación que tiene “a todos desesperados”, manifestaron.
Decenas de camiones, camionetas y otros vehículos que improvisan sistemas de transporte de agua de posos, canales y ríos transitan por diferentes calles y sectores de aquí vendiendo tanques, cubetas, latas de agua y llenando cisternas y tinacos porque desde las llaves que debe alimentar el Inapa no sale ni una gota de agua hace semanas.
Odalis Mejía, parado en el barrio Santa Elena, vendedor de agua con un tinaco montado en su camioneta, afirmó que cobra entre 250 y 300 pesos por cada uno y que diariamente distribuye unos diez tinacos de 5 tanques cada uno en diferentes barrios de la comunidad, entre los que citó La Saona, El Maní y Barracones.
Leydy Andújar, del barrio Mejoramiento Social, que trabaja en un comedor del sector como cocinera, explicó que tiene que comprar diario unos 100 pesos de agua para poder cocinar y fregar los trastes, ya que de otra manera no podrían trabajar ni brindar el servicio a sus clientes.
“Esto se está acabando, comprando agua diario”, expresó Josefa Pimentel de Franjul, que reside en el centro de la ciudad, y que según dijo por este sector hace 15 días “que no llega una gota de agua”, y que tiene que comprar 70 y 90 pesos diarios de agua para realizar los quehaceres del hogar.
Otra ama de casa, Francia Ortiz, que acababa de pagar 20 pesos por 6 cubetas de agua, a gritos decía, “estamos pasando las de Caín”, refiriéndose a la falta de agua potable en su barrio, Pueblo Nuevo, en la parte norte de la ciudad, justamente en la calle 3, esquina Duarte, donde asegura sólo han recibido el suministro del servicio en unas 5 ocasiones por cuatro a cinco días, luego de la tormenta Noel.
Por igual situación se quejan los vecinos de Los Cajuilitos, Tiburones, INVI, Brisas de Las Colinas, 30 de Mayo, Santa Elena, Santa Rosa, Villa Majega, Santa Cruz y otros barrios ubicados tanto en la zona Norte, como en las zonas Este, Sur y Oeste del municipio, donde el poco de agua que reciben tienen que comprarla o esperar en ocasiones cuando llega algún camión del Ayuntamiento o de la Gobernación, que según explican sólo tiene unos 6 camiones que apenas llegan algunos barrios.
Guerrero
Esta situación ha hecho que el senador Wilton Guerrero pidiera al director del Inapa, Frank Rodríguez, el envío de una flotilla de camiones para palear la crisis actual, “Pido encarecidamente a Frank Rodríguez, que disponga en lo inmediato de una flotilla de 15 ó 20 camiones para repartir agua en estos barrios que ya no soportan esta crisis tan tremenda”, manifestó.
Dijo que Inapa apenas estaría suministrando entre un 10 y 20 por ciento de la demanda de agua potable que tiene la población ante esa institución estatal, por lo que expresó, se hace urgente disponer de mecanismos que conjuren esta crisis a la mayor brevedad.
Así mismo se pronunció el diputado Santo Ramírez, que vive en el residencial Las Marías, y donde, según dijo, hace un mes no llega agua. Afirmó que “este problema nos tiene preocupado a todos, la situación es difícil, muy calamitosa”. Dijo que si las cámaras congresuales estuvieran sesionando ahora, hubiese sometido una resolución solicitando que se declare el acueducto de Baní en estado de emergencia”, aseguró.