SANTO DOMINGO.- La Ley 241 sobre Tránsito de Vehículos establece, en su artículo primero, que las aceras son para uso exclusivo de los peatones. De aquí, que estos espacios deben tener una estructura que permita al peatón desplazarse con libertad, sin encontrarse con obstáculos y sin arriesgar su seguridad.
Sin embargo, esta legislación es constantemente violentada por personas o empresas que deliberadamente modifican el orden de la vía pública ocupando las aceras con construcciones, basura o en ocasiones suprimiéndola de manera total, obligando a los transeúntes a caminar por la calle y enfrentar el riesgo de ser atropellados.
Según constató LISTÍN DIARIO, en sectores de la Capital como La Espirilla, Gazcue, Naco, La Julia y el ensanche Miraflores, entre otros, construcciones de torres invaden las aceras con mezcladoras y residuos dificultando el paso de las personas por la vía. La situación también se verifica en edificios que ya tienen muchos años de construidos y simplemente no han dejado el espacio correspondiente a la acera para los peatones.
Desiderio Ruiz, director del Departamento de Defensoría y Uso del Espacio Público del Ayuntamiento del Distrito Nacional, explica que las aceras pertenecen al patrimonio de la ciudad y nadie sin la aprobación del Ayuntamiento puede modificarlas, y de hacerlo deben reconstruirla a su estado original.
La ley 675 sobre Urbanización, Ornato Público y Construcciones corrobora lo dicho por el director de este departamento. En el artículo 26 cita que ante la necesidad de remover la acera, contén, cuneta o afirmado para la realización de cualquier trabajo u obra pública o privada, el encargado o dueño deberá previamente solicitar un permiso al Ayuntamiento del lugar, el cual será concedido después del pago de los derechos correspondientes y con un previo depósito del valor a que ascienden los trabajos de reposición.
Ruiz añade que la estructura de cada acera no es determinada al azar, sino que están diseñadas guardando especificaciones de construcción y un orden dentro del plan urbanístico de la ciudad.
Enfatiza que la ley 176, en su artículo 19, establece como una de las competencias del Ayuntamiento la construcción y mantenimiento de las aceras y del espacio público, además de sentar las normas tanto en lo urbano como en lo rural. Otra práctica que irrespeta las aceras es revestirlas con cerámica para interior. Esto constituye un peligro para la seguridad ciudadana porque el material con que están hechas estas cerámicas no posee las especificaciones necesarias para soportar las condiciones de emisión de humo de los vehículos, humedad o algún cuerpo grasoso.
Tampoco cuenta con el suficiente agarre que una acera de hormigón brinda al calzado, facilitando que sea resbalosa y que ocurran accidentes. Además de esta última situación, en la vía pública suele encontrarse vendedores ambulantes de comida y artículos que se instalan en las aceras, ocupando un espacio considerable y aumentando el riesgo para los peatones. Según informaciones proporcionadas por el Ayuntamiento del Distrito Nacional, ambos casos se han disminuido de manera significativa debido a la implementación de una política de recuperación de las aceras que involucra programas y acciones en distintos sectores de la capital.
CARACTERÍSTICAS
Cuando se utiliza concreto en la elaboración de una acera esta debe de tener una terminación un tanto rústica, y no pulida para que el calzado del transeúnte pueda agarrarse del material.
La ley 675 establece que las aceras son patrimonios de la ciudad y deben tener una distancia del inmueble de entre uno y cinco metros, dependiendo de las zonas de regulación en la cual esté ubicada la edificación. Tradicionalmente las aceras son construidas a partir de concreto, asfalto, ladrillo, piedra o goma.
En el siglo 19 y principios del 20, las aceras eran hechas con madera eran comunes. En los países occidentales existen leyes que persiguen reducir las dificultades de los discapacitados con respecto a las aceras.
Para esto determinan que las aceras tengan rampas en las esquinas que permitan el tránsito fluido de personas en silla de ruedas, aunque sus dimensiones, dependerán del tránsito que soportarán. Las aceras deben ser respetadas igualmente por todos.