SANTO DOMINGO.- Ninguna actividad agropecuaria podría ser desarrollada en República Dominicana sin la participación de los nacionales haitianos. La dependencia está tan acentuada que líderes del sector agropecuario aseguran que gran parte del crecimiento que ha experimentado el país en materia de cultivo e incremento en la exportación de importantes rubros no fuera posible sin la mano de obra de los inmigrantes que llegan desde Haití.
Para muestras basta hacer mención del cultivo de arroz, banano, café, cacao, tabaco, tomate industrial, habichuelas, hortalizas, caña de azúcar y la mayoría de los vegetales producidos para los mercados local y extranjero, en los cuales es casi imprescindible la contratación de haitianos para las labores de labranza, limpieza, aplicación de agroquímicos, carga, pesaje y seguridad de los cultivos.
Estimaciones conservadoras de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) y del productor arrocero, Victorio Valerio, indican que en el arroz la ponderación de la mano de obra haitiana es más significativa que alcanza el ciento por ciento en ciertos casos. Las estimaciones en el ámbito nacional indican que cada 10 trabajadores, nueve son haitianos.
Trabajadores
Estimaciones de la JAD indican que en la producción de arroz hay empleados aproximadamente 88,200 haitianos, quienes se dedican a labores de limpieza de canales y áreas sembradas, fumigación, carga y seguridad de fincas. Agricultura ha informado que hay alrededor de un millón 500 mil tareas sembradas del cereal, para una producción estimada en 10 millones de quintales.
En el corte de caña de azúcar, cuando es tiempo de zafra, los ingenios emplean a 55 mil haitianos, para un promedio de 95 por ciento del total de la mano de obra.
Otro de los cultivos donde la dependencia de la mano de obra haitiana tiene una alta ponderación es el cultivo de banano, aunque este rubro genera menos mano de obra. Sin embargo, los datos del sector agropecuario indican que deben haber 35 mil en las tareas de corte y transporte hasta los centros de lavado y clasificación, donde en la mayoría de los casos son mujeres dominicanas las que participan.
En un encuentro que celebraron los productores agropecuarios a principios de este mes en la sede de la JAD, con el director de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), Juan Hernández, se trató el tema de la importancia que tiene la mano de obra haitiana, donde la plantearon al funcionario mecanismos para que la nómina les sea reconocida, aunque en muchos casos los obreros no poseen documentación.
En su Informe sobre la Pobreza en República Dominicana, los bancos Mundial (BM) e Interamericano de Desarrollo (BID) reconocen que el estudio de los trabajadores haitianos está severamente limitado por la falta de disponibilidad de información sistemática confiable acerca de esta población.
Señala que a la fecha ningún censo o encuesta nacional ha registrado adecuadamente los residentes haitianos que viven en el país, y a parte del conocimiento anecdótico y algunos trabajos realizados por organizaciones no gubernamentales y estudios puntuales, es poco lo que se conoce con certeza acerca de estos trabajadores.
Informes recientes del productor de habichuelas de San Juan de la Maguana, Víctor Matos Pérez, dan cuenta de que la utilización de la mano de obra haitiana en las labores agrícolas supera el 80 por ciento en esta provincia, lo que ha mantenido la producción de alimentos provenientes del campo. Hace más de cinco años que la proporción era diferente. Según los productores agropecuarios, los grandes centros turísticos, el motoconcho y los juegos de lotería, han absorbido el 80 de la tradicional mano de obra dominicana en el agro.
Un informe preparado por el Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes de la República Dominicana establece que el tomate industrial, que es producido mayormente en Azua, Baní, San José de Ocoa, en el Sur, y otros pueblos de la Línea Noroeste, concentra una alta tasa de haitianos, pero en este caso las cifras oscilan entre el 60 y 70 por ciento.
Indica que el tomate es producido por tres grandes productores para dos empresas procesadoras, los cuales utilizan tecnología con sofisticados sistemas de riego. La mano de obra usada es casi haitiana (en la siembra, mantenimiento y cosecha), ya que la dominicana se desempeña en tareas gerenciales y administrativas. En la recolección se estima que el 60%de la mano de obra haitiana es masculina.