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Economía y Negocios 19 Abril 2008
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INDICADORES
¿Quién le pone el cascabel al gato?
LAS CIFRAS DEL INFORME PRELIMINAR DEBEN SER MÁS EXPLICADAS POR LA AUTORIDAD MONETARIA
Guillermo Caram
guillermocaram@codetel.net.do

SANTO DOMINGO.- El informe preliminar sobre la economía dominicana, emitido por el Banco Central, presenta cifras del crecimiento del año 2007 que deben ser explicadas. Algunos indicadores no concuerdan con la sumatoria de los datos para alcanzar la ponderación y el crecimiento promedio presentado.

La pregunta es: ¿quién le pone el cascabel al gato? para explicar de una forma más acabada los números que arrojaron como resultado el “vigoroso” crecimiento económico que exhibe el país, de acuerdo con el informe preliminar.

El informe definitivo todavía no se ha dado a conocer, a pesar de que ya el año 2008 va por el término de su cuarto mes. El informe económico es elaborado por la autoridad monetaria.

Son muchos los cuestionamientos que penden sobre el comportamiento de la economía dominicana: sobre su crecimiento, estabilidad, distribución y sostenibilidad. Parte de esos cuestionamientos tienen su origen en criterios ideológicos o en posiciones políticas que son discutibles. Pero otros se fundamentan en inconsistencias de cifras, conceptos y conclusiones que no resisten una validación firme, incluyendo particularmente, en forma muy especial, las contenidas en el informe preliminar de la Economía Dominicana para el año 2007 publicado por el Banco Central.

Tiene una serie de interrogantes que conviene esclarecer para el correcto entendimiento de la economía dominicana al momento de elaborar el informe definitivo, que en su oportunidad se supone elaborará esa institución. Para que estén revestidas de la confianza y credibilidad necesarias tanto nacionalmente como internacionalmente, para mantener, y si fuera posible detener, la degradación de las calificaciones que condicionan nuestra imagen externa y desempeño interno; las advertencias sobre su contenido pasa a ser un instrumento imprescindible.

Interpretamos que los informes preliminares se elaboran y publican precisamente para concitar reacciones de la comunidad a la que le sirve; canalizados a través de los medios de comunicación. Del conjunto de opiniones vertidas sobre lo preliminar publicado, alguna instancia debería tener la responsabilidad de registrarlas, depurarlas e incorporarlas a la versión definitiva que al respecto se elabore.

Lo que no estamos en condiciones de precisar es cuál debe ser esa instancia en el caso dominicano, que equivaldría a ponerle el cascabel al gato: si a los propios autores del informe preliminar o su cuerpo superior compuesto por la Junta Monetaria, o a autoridades superiores que integran algunos de las superestructuras recientemente creadas como es el gabinete económico. O quizás a los organismos internacionales que han empeñado su prestigio y se han comprometido con el apoyo o vigilancia a la presente gestión, si es que no han llegado a pecar de tolerancia, permisividad o complicidad con autoridades nacionales.

Como muestra inicial de los cuestionamientos, bastaría analizar las dos primeras páginas de la versión publicada en el portal digital del Banco Central sobre el Informe Preliminar de la economía dominicana para el 2007; que han pasado, aparente e inexplicablemente, desapercibidas en las instancias de la nación y de la comunidad internacionales responsabilizadas de éstos menesteres.

Explicar conceptos Una observación de partida requiere ser expresamente advertida. El Informe Preliminar reporta un crecimiento de la economía calificado como vigoroso, de 8.5%. Pero de éste crecimiento el renglón más dinámico consignado es el “Impuestos a la producción netos de subsidios” que observó un extraordinario dinamismo del 28.3%. Si excluimos esta “actividad económica” de la que componen el PIB, el crecimiento de la producción de bienes y servicios, medida por el valor agregado que el mismo cuadro consigna; se reduce a un 6.2%.

Ante las cifras presentadas en el Informe, cualquiera puede llegar a la errada conclusión de que los altos impuestos constituyen un elemento estimulante del dinamismo del PIB; lo cual contraviene tanto las teorías como las praxis de la economía contemporánea, competitiva y globalizada, tal y como se ha planteado en los principales foros internacionales, particularmente el Foro Económico Mundial recientemente celebrado en Davos, Suiza; que califica nuestra economía dentro de las seis mas derrochadoras del mundo en materia de gasto gubernamental.

También deja una errada o confusa sensación, por demás amarga, sobre la relación entre impuestos y subsidios de que ambos son impulsadores del crecimiento, cuando en realidad constituyen tentaciones que lo frenan: los impuestos por el efecto inmediato de elevar los costos de producción y los subsidios por fomentar en términos mediatos una cultura de ocio y dependencias en sus receptores.

Como coincide con la realidad presente, de frecuentes y excesivos aumentos tributarios y de caravanas de subsidios, por lo menos dentro del período electoral; se puede interpretar que se está en el camino. Y la ciudadanía puede incluso quedar estigmatizada por una confusa percepción obstaculizadora de la adecuada conciencia que se requiere dentro de un proceso sostenible de desarrollo al reforzar la creencia sobre la conveniencia y pertinencia de una economía sobrecargada tributariamente y altamente subsidiada.

De allí la necesidad que se explique y clarifique el significado y alcance de la “actividad” calificada en el cuadro de desglose del PBI como “Impuestos a la producción netos de subsidios” mas allá de la sabida diferencia teórica entre el Valor Agregado Nacional y el PIB; particularmente en lo referente a las ultimas tres palabras -“netos de subsidios”- en momentos que el tema se encuentra en el ojo del huracán dentro del debate nacional.

Necesidad de ajustar cifras El mismo cuadro consigna que esta extraña “actividad” constituye el 12% del PIB como consecuencia de lo cual, cualquier análisis efectivo del comportamiento de la economía debe centrarse en el valor agregado de las actividades de producción y servicios cuantificables en el 88% restante del PIB.

El cuadro muestra que la economía dominicana ha pasado a ser de servicios. Sólo el 36.2% del Valor Agregado Nacional lo aportan sectores primarios de producción como la agricultura, minería, industria, zonas francas y construcción. El resto fue aportado por las actividades económicas de servicios, no sin antes expresamente advertir una diferencia de 2.4% entre en la sumatoria de las actividades individuales que aparecen en el cuadro del Informe Preliminar ascendiente a 54.3% en lugar del 51.9% que consigna como total para los renglones de servicios en el Informe Preliminar de la Economía:

A diferencia del insignificante error del 0.1% en las sumatorias con relación al total en la ponderación del PBI que aparece en el cuadro 1, la diferencia de 2.4% de la sumatoria de las actividades de servicios que aparecen en el cuadro 2 con relación al subtotal que aparece consignado en el Informe de 51.9%, reviste alta significación por las siguientes razones: En primer lugar, porque la diferencia de 2.4% es superior a varias actividades individualizadas dentro de los sectores de servicios como Energía y Agua, Salud, Administración Pública, Defensa y Seguridad Social, y Educación.

En segundo lugar, porque si a esta diferencia de 2.4% se le sumara la difusa actividad económica calificada como “otras” que asciende a 5.6%; se alcanzaría una alta incertidumbre en la ponderación del PBI del orden del 8% entre las actividades específicas que componen la estructura del PIB; porcentaje elevadamente alto para los márgenes de errores usualmente aceptables en éstos casos.

En tercer lugar y dando una idea de la importancia de este margen de incertidumbre, ese 8% es equiparable, ligeramente superior incluso, a las aportaciones que efectúa el sector agropecuario al PBI -que incluye la sumatoria de la agricultura, ganadería, avicultura, foresta, pesca- que en el informe analizado se consigna con 7.7%;

Y en cuarto y último lugar, el 8% citado solo es superado por tres actividades económicas individualizadas: industria, comercio y comunicaciones -abstrayéndonos por ahora de las metodologías de medición - y casi duplica las aportaciones de las zonas francas y la construcción.

Obviamente con sesgos de esta magnitud, no puede evaluarse efectiva y razonablemente la economía dominicana, por lo que se justifica que las cifras publicadas sean escudriñadas y verificadas, ajustadas y validadas, antes de emitir un juicio definitivo sobre su comportamiento.

Políticas implícitas
Quedándonos por el momento en las dos primeras páginas del Informe Preliminar de la Economía elaborado y divulgado por el Banco Central, se hace obligatorio comparar la evolución de las actividades productoras de bienes y servicios con el principal instrumento de política económica en una economía de mercado que aspira potenciar la participación de la iniciativa particular y del sector privado: el financiamiento; el cual está constituyendo uno de los factores mas sensitivos que ha desatado las principales amenazas que están pendiendo sobre la economía norteamericana y mundial de la que no tiene escapatoria la dominicana.

Del cuadro sobre los préstamos otorgados por la banca múltiple que aparece en la página 2 del Informe del Banco Central, comparemos por el momento el crecimiento de las actividades económicas productivas primarias y altamente endógenas -por incrementar la producción de bienes, por ejercer un efecto derivado hacia otros sectores internos de la economía y por ser fuertemente generadoras de empleoscon los financiamientos a dichas actividades.

Una primera conclusión que se deriva de este cuadro radica en la caída de los financiamientos a la agropecuaria y a la industria, que en conjunto aportan mucho mas de la cuarta parte del PIB (27.4%). Caída muy brusca para la agropecuaria (24.4%) y menos para la industria (6.4%).

De ahí se concluye en la inadecuada política crediticia en términos de apoyo a los sectores productiva básicos de nuestra economía, impuesta a la banca por organismos nacionales a través de normativas aparentemente inspirados en acuerdos internacionales y promovidas o aceptadas por las autoridades. Una segunda conclusión es tremendamente peligrosa en el contexto de la crisis económica mundial detonada en los malos financiamientos hipotecarios al sector inmobiliario en los Estados Unidos:

Mientras el PIB del sector construcción dominicano creció a un ritmo del 3.2% en el 2007, los financiamientos se incrementaron en un 19.8%, es decir, a un ritmo mas de seis veces superior. Si validáramos esta afirmación con el alquiler de viviendas en comparación con su financiamiento, encontraríamos que el crédito habría crecido a un ritmo 43 veces superior al crecimiento real del “alquiler de vivienda” la actividad económica.

Esto puede resultar un indicador de una burbuja financiera en torno a al sector construcción originado en malos o excesivos financiamientos, operaciones encubiertas dirigidas a otros sectores o provenientes de otras fuentes o a reciclajes financieros; situaciones todas, desaconsejables y/o explosivas.

Es necesario reconocer que el texto del informe consigna en páginas subsiguientes una redacción que moderaría la posible severidad derivada de la lectura del párrafo anterior. En la página 6 del informe se consigna: “Los préstamos canalizados a la construcción a través de las instituciones financieras alcanzaron RD$41,349.4 millones, representando un aumento de un 12.2% con relación a igual período del año pasado”, porcentaje 33% inferior al que aparece en uno de los cuadros.

TOMÁS MORO
Tomas Moro, estadista inglés decapitado por Enrique VIII durante el siglo XVI por no reconocerle autoridad religiosa en su divorcio de su esposa española, al dibujar la república ideal perfilada por Platón en el siglo V antes de Cristo en su libro “Utopía”, partió de la crítica a lo entonces existente. En la historia política contemporánea, Juan Bosch hizo lo propio: adoptó como norma la denuncia como premisa para la corrección hacia el bien gobernar.

La crítica y la denuncia han sido pues, constantes permanentes en toda sociedad democrática y respetuosa, permanentemente procurante de la verdad, que aspira su perfectibilidad. Al tenor de estas reflexiones han sido elaborados los presentes cuestionamientos:

Para contribuir al buen entendimiento de la realidad y comportamiento económico dominicano y para acicatear los correctivos y las rectificaciones propias de toda autoridad ejercida bajo criterios genuinamente inspirados en la consecución del bien común. Esperamos una reacción consecuente de quienes están llamados a ponerle "el cascabel al gato".

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