Desde hace cierto tiempo se escuchan voces que proponen una mayor recaudación tributaria ampliando la base actual del ITBIS, para que este impuesto reduzca su tasa de un 16%, a cambio de gravar todos los bienes y servicios.
En otras palabras, hay quienes entienden que si se reduce la tasa del 16% actual, por ejemplo a un 12%, y a cambio se grava con el ITBIS productos y servicios que hoy están exentos, como las medicinas, los productos de la canasta familiar, el transporte, la educación y otros, las recaudaciones aumentarían y se tendría un mayor control sobre los contribuyentes.
En apoyo de esta tesis hay quienes opinan que cuando el Estado grava con el ITBIS productos y servicios de consumo general, como el arroz, habichuelas, medicinas y otros se eliminan subsidios a los ricos que pueden pagarlo, se controla más el informalismo comercial que no se reporta al Fisco y, aunque se grave también a los más pobres, el Estado les devuelve lo recaudado en obras de bien social.
No hay dudas de que desde un punto de vista estrictamente técnico, frío y calculador una reforma tributaria que reduzca la tasa del ITBIS, pero la universalice a todos los bienes y servicios, puede tener buenos resultados recaudatorios. Sin embargo, la realidad no es así. Una ampliación generalizada del ITBIS puede acarrear graves perjuicios a los pobres y al gobierno.
Pongamos un simple ejemplo: una familia pobre recibe ingresos de RD$15,000 al mes. Casi todos los bienes y servicios que compran están exentos del ITBIS y por ende la tasa actual de este impuesto no le afecta. Si el ITBIS se reduce de un 16% a un 12%, pero se universaliza, de los RD$15,000 que recibe y gasta tendrá que pagar RD$1,800 de ITBIS, es decir que los ingresos reales de esta familia se reducirán de RD$15,000 a RD$13,200.
Además, nuestra realidad social y económica ha demostrado que es una ficción que el gobierno le devuelve a los pobres lo que estos pagan en impuestos. Por eso entendemos que una verdadera y justa reforma tributaria no debe basarse en ampliar la base del ITBIS, aunque sí hay algunos bienes y servicios exentos que deben gravarse.
Si el modelo económico y tributario debe cambiar, no debe hacerse afectando a los más desposeídos, solo porque la recaudación es más sencilla. Nunca debemos olvidar la revuelta popular y posterior masacre del año 1984, generada por la introducción del ITBIS y el ajuste de la prima del dólar, ambas propuestas del Fondo Monetario Internacional. Propuestas técnicamente válidas, pero socialmente reprochables.