La falta de financiamiento blando, a plazos prudentes y competitivos, ha sido una constante en el desarrollo del sector agropecuario. No es un secreto que el Banco Agrícola, como entidad estatal especializada en facilitar recursos para la producción, no está en capacidad para atender la demanda, que, por demás, no puede esperar todo el proceso burocrático que implica someter un expediente a la aprobación del comité de crédito.
Las cooperativas agropecuarias, como modelo mutualista (distribución equitativa) con sentido de propiedad común, se han convertido en esa otra salida o alternativa que tienen los productores agropecuarios para acceder a un crédito cómodo en plazos y tasas.
El único requisito es pertenecer a una de estas instituciones como productor de algún rubro agropecuario.
La importancia de las cooperativas en el sector agropecuario está probada por demás. Estas instituciones están prácticamente distribuidas en los principales centros de producción del país: San Juan, La Vega, Sánchez Ramírez, Duarte, Santiago, Puerto Plata, Barahona, Neiba, San Pedro de Macorís, Santo Domingo y Azua, entre otras zonas.
Las estadísticas del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop) establecen que a la fecha hay 81 cooperativas agropecuarias, las cuales acumulan activos por RD$1,726.9 millones y pasivos de RD$1,018.1 millones, mientras que el capital es de RD$708.8 millones. El registro oficial establece que hay 17,217 socios.
Las tres provincias con mayor cantidad de socios por cooperativas son Azua (4,342), Santo Domingo (3,156), Neiba (2,567) y Dajabón con 1,753 asociados. A estas le siguen Sánchez Ramírez con 1,503 y San Pedro con 1,287 miembros.
Sin embargo, por cantidad de cooperativas, Sánchez Ramírez lleva la delantera con 25, seguida de Dajabón con 12 y Azua con 10. Por los activos, Dajabón tiene el primer lugar con RD526.3 millones y Cotuí con RD$339.9 millones.
La presidenta del Fondo Cooperativo para el Desarrollo Agroempresarial (Fondagro), Élfrida Pimentel, y el fundador de la Cooperativa Nacional Arrocera (Coopearroz), Oliverio Espaillat, se refieren al cooperativismo como la salvación financiera de miles de productores que no tiene condiciones para entrar al sistema bancario formal, ya que no reúnen los requisitos que se imponen porque el sector agropecuario está calificado de alto riesgo.
Pimentel destaca la producción agropecuaria enfrenta serios problemas de financiamiento y mientras más pequeño es el productor mayores son sus dificultades de acceder al crédito, ya generalmente no tiene la propiedad de la tierra que es lo que piden los bancos para otorgar recursos.
Entre las razones por las cuales entiende es provechoso ser miembro de una cooperativa (en este su caso de Fondagro) está el hecho de que la banca formal tiene el crédito agropecuario como muy vulnerable. “Por estas razones fue que la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), con la idea de su vicepresidente ejecutivo Osmar Benítez, fundó Fondagro con el fin de que sirva de respaldo financiero a nuestro sector”, explicó Pimentel.
Valoró el papel que ha ju- gado Fondagro en los siete años que tiene de fundado, pues la entidad ha crecido de manera consistente. La cooperativa está a la puerta de nuevos productos para proteger, a través del crédito, a las asociaciones de productores agropecuarios.
Coopearroz
Respecto a la Coopearroz, Oliverio Espaillat, quien también presidió la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), explicó que esa institución se fundó en 1993 en una coyuntura parecida a la actual con crisis de precios para los productores y conflictos con las autoridades. En el aquel entonces, los molineros también ponían una tara o margen de falla o pérdida en el arroz muy alta al productor, afectando su competitividad.
“Un grupo de hombres valientes de La Vega decidieron formar Coopearroz y luego vinimos un equipo detrás para brindar apoyo, logran que hoy esta entidad esté en el sitial que se encuentra.
Luego de años de trabajo hemos tenido nuestras altas y bajas”, explicó Espaillat.
El expresidente de Fenarroz asegura que gran parte de su éxito en la producción de arroz se lo debe o agradece a Coopearroz, pues además de tener un buen rendimiento en el campo es cuestión de existencia recibir un precio justo.
“Coopearroz le está dando valor al arroz que yo produzco y que me sirve para seguir adelante”, expresó Espaillat, quien también es parte del comité de crédito.
Un elemento que destaca Espaillat es que los miembros de Coopearroz han mejorado la calidad de la producción, ya que es una de los requerimientos que pide la institución a sus miembros con miras a ser competitivos en el mercado.
Entre los beneficios directos de los socios, señala que cada año se realiza un viaje a un lugar turístico con familia incluida, se accede a los programas de educación y actualización en producción, así como una distribución de beneficios entre los socios.
Uno de los aspectos que considera más importante es el crecimiento institucional de Coopearroz con implementación de los comités de vigilancia, de administración y de crédito, en que cada uno cumple con su rol.
Dos ejemplos de éxito en el cooperativismo: Fondagro y Coopearroz
El presidente del Instituto de Desarrollo Cooperativo (Idecoop), Pedro Corporán, y el fundador y miembro del comité de crédito de la Cooperativa Nacional de Arrocera (Coopearroz), Oliverio Espaillat, reconocieron la labor que realizan las cooperativas agrícolas, especialmente en aquellas zonas en las que los agricultores no tienen la posibilidad de acceder al crédito. Sin embargo, destacan que de todos modos las cooperativas de ahorros y créditos, que son la mayoría, tienen carteras especializadas que tocan la producción agropecuaria.
El presidente del Idecoop identifica que aún faltan más cooperativas del sector agropecuario, especialmente porque dan sentido de propiedad al productor que no encuentra cómo financiar sus cultivos. “El sector está dominado hoy día en más de un 70% por las llamadas cooperativas de ahorros y créditos con la modalidad, en muchas de ellas, de servicios múltiples y en ese sentido necesitamos reimpulsar el sector. Tenemos muchas cooperativas agrícolas, pero la mayoría no ha logrado desarrollarse y se mantienen en dimensiones aldeanas, por lo que estamos reimpulsando esta capa cooperativista”, explicó Corporán, quien destacó los modelos de éxitos en el sector agropecuario, como son Coopearroz y Cooproagro, entre otras.
Oliverio explicó que en lo que respecta a Coopearroz tiene 120 socios y por el momento la entidad no está en capacidad de aceptar nuevos miembros, ya que entre todos tienen 55,000 tareas. La mayoría de las fincas de los asociados están en La Vega y la provincia Sánchez Ramírez y el Cibao Central.
La cooperativa de los arroceros cuenta con una inversión de alrededor de RD$300 millones una cartera de financiamiento de RD$200 millones en las dos etapas del año. Sin embargo, ahora hay proyectos nuevos en agroin sumos, máquinas cosechadoras y otras ventajas para los socios.
“Yo exhorto a los demás productores a asociarse formando nuevas cooperativas. Esta es la única vía que yo veo como salida para el productor”, indicó.
Élfrida Pimentel, en su condición de presidenta del consejo de administración de Fondagro, dijo esa es una empresa de capital solidario, de ahorro y crédito, que ofrece apoyo financiero a las Pymes rurales, gestada y auspiciada por JAD como un instrumento para canalizar y facilitar recursos para el emprendimiento y la ejecución de proyectos económicos que contribuyan al desarrollo social del campo.
Expuso que esta cooperativa representa la edificación de un sueño de los agricultores, necesitados de crédito oportuno y competitivo, en condiciones favorables. En poco tiempo se ha ganado la confianza en la captación de ahorros de diferentes sectores, convirtiéndose en soporte del proceso de transformación tecnológica y social del campo dominicano.
Fondagro empezó hace siete años con 137 socios y 600 mil pesos de capital. Ha crecido sostenidamente, creando empatía, esperanza, credulidad y demostrando ser un instrumento eficaz, donde se practica la solidaridad con equidad y rentabilidad.
Ya tiene más 520 socios, beneficiando a 250 de ellos con préstamos por RD$135 millones, un reflejo evidente del éxito alcanzado en sus operaciones.
UN PROYECTO CON VISIÓN DE FUTURO
Fondagro está amparada en la Ley 127 sobre Empresas Cooperativas, formada principalmente por productores. La entidad busca socializar el desarrollo agroempresarial, otorgando créditos, ampliando las oportunidades de negocios, progreso y bienestar para quienes invierten, trabajan o viven en la zona rural.
Se trata de un modelo de economía solidaria, asociativa y colectiva, creado para promover y facilitar el desarrollo rural, a través del financiamiento a la agricultura, pecuaria, agroforestería, agroindustria, exportación, comercio y servicios relacionados.
Osmar Benítez, miembro del comité de crédito del Fondagro y presidente ejecutivo de la JAD, dijo que cooperativa tiene como política de negocios, aplicar tasas de interés de dos puntos por encima en los depósitos de ahorro, y dos puntos por debajo en los préstamos, motivando a los asociados a realizar más transacciones.
Afirmó que “con orgullo decimos que quienes invierten, hacen negocios o ejecutan proyectos en el campo, tienen en Fondagro, un aliado, un socio y un soporte financiero, así como una entidad que crece.