Por las grietas que un reciente sismo causó en su centro educativo, los alumnos de la escuela primaria La Altagracia, del sector Katanga, en Los Mina, ya no pueden seguir recibiendo docencia en ese vulnerable local.
El Ministerio de Educación ha decidido demolerlo, pero en lo que se ejecuta esa medida, los alumnos, unos 700 aproximadamente, siguen yendo a la escuela aunque toman las clases en pasillos internos o fuera del edificio.
Es urgente, pues, que las autoridades educativas apresuren una solución, que sería la reubicación de los alumnos en planteles más cercanos y aptos para albergarlos, o buscarles el mejor lugar para que no pierdan clases.
Con el grado de deterioro que presentan dos de sus aulas, es demasiado riesgo permitir que los alumnos continúen asistiendo a esa escuela. El sentido elemental de la prevención exige que de inmediato se disponga el cierre y se proceda a su demolición.
Los sismos son imprevisibles y sería imperdonable que por una pérdida de tiempo, buscando la reubicación de los escolares, estos puedan quedar expuestos a peores consecuencias si continúan asistiendo a su escuela.
La solución, por tanto, no aguanta más demoras.