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El Deporte 25 Octubre 2009
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CON LOS CAMPEONES
Los Hermanos Felipe, Mateo y Jesús Rojas Alou
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Mario Emilio Guerrero
megkrantz@hotmail.com

Los lectores Víctor Manuel Ramírez y Eladio Cruceta, ambos de Santo Domingo y escogidistas de toda la vida, me escriben para preguntar, por qué razón los medios de comunicación no han destacado en su justa dimensión, que el actual torneo de béisbol otoño-invernal está dedicado a los hermanos Felipe, Mateo y Jesús Rojas Alou. Al mismo tiempo, me solicitan que escriba sobre las carreras de estos sobresalientes jugadores dominicanos. En primer lugar, creo que contrario a lo que ellos creen, la prensa sí ha resaltado el justo reconocimiento a ese trío de legendarios peloteros dominicanos.

En cuanto a publicar una reseña de sus trayectorias profesionales, hace unas cuantas semanas escribí sobre la carrera de Mateo, o sea que me faltan Felipe y Jesús. Hoy comenzaré con la biografía del mayor de los Rojas Alou y la próxima semana me referiré a la vida deportiva de Jesús.

FELIPE ROJAS ALOU
A mi juicio, Felipe Rojas Alou es el pelotero dominicano más completo en los anales de la pelota criolla. El es el único jugador en la historia del béisbol dominicano en conquistar todos los encasillados ofensivos de relevancia durante su carrera por lo menos una vez. El “Panqué de Haina”, a través de su trayectoria de 13 campañas, entre 1956 y 1972, fue en dos ocasiones líder bateo, de triples y de bases robadas, además de encabezar en una oportunidad los departamentos de hits, dobles, carreras anotadas, empujadas y jonrones. Como ya lo he señalado anteriormente, el mayor de los hermanos Rojas Alou registró en la campaña 1958-59, la más extraordinaria actuación ofensiva jamás desplegada por pelotero alguno en la pelota dominicana. En la referida estación, Felipe quedó primero en bateo (.351), hits (85), dobles (17), carreras anotadas (45), empujadas (43) y bases robadas (14), co-líder triples (5) y segundo en cuadrangulares (7), a dos del puntero. Su cantidad de hits en esa temporada se mantiene como récord vigente para un jugador dominicano, en tanto que sus totales en dobles y anotadas representaron en ese momento nuevas marcas para el béisbol criollo, aunque hay que consignar que luego fueron superadas. También es importante destacar que este formidable atleta es quinto entre los líderes histórico de bateo (.310), séptimo en bases robadas (86), octavo en carreras producidas (260), noveno en dobles (87), undécimo en triples (22), duodécimo en hits (581) y anotadas (284), décimo cuarto en transferencias recibidas (196) y décimo sexto en jonrones (32), habiéndose ponchado apenas 114 veces en mil 875 turnos, para un promedio de un ponche cada 16.5 oportunidades, octavo en ese aspecto en el listado de todos los tiempos. 

Nadie sobresale en tantos aspectos ofensivos como Felipe, lo que adquiere aún más notoriedad cuando nos percatamos de que logró todo esto en menos de 2 mil turnos (1,875). Este portentoso jugador de los Leones del Escogido, además de ser veloz, sabía correr las bases y en el aspecto defensivo, fue igualmente notable, siendo dueño de un brazo poderoso.

Como dirigente
En el rol de manager del Escogido, Felipe conquistó cuatro coronas en la pelota criolla. Su primer torneo tuvo una relevancia extraordinaria, ya que lo logró en la campaña 1980-81, cuando los Leones estaban en una sequía de 12 años sin ganar. Repitió como campeón en 1981-82 y volvió a triunfar en el certamen de 1989-90, lo que en ese momento significó un tercer título seguido para el conjunto rojo. Después que los Leones quedaron fuera de la clasificación en la siguiente estación (1990-91), Felipe fue reclamado otra vez para conducir la tropa escarlata y nuevamente guió a los Leones a la conquista de la corona (1991-92), siendo esta la última vez que el Escogido se tituló campeón en la liga dominicana.

En Las Grandes Ligas
La estancia como jugador del mayor de los hermanos Rojas Alou en las Ligas Mayores se extendió por 17 años, desde 1958 hasta 1974. Durante su carrera jugó con los Gigantes de San Francisco, los Bravos de Milwaukee y de Atlanta, los atléticos de Oakland, los Expos de Montreal y los Cerveceros de Milwaukee. Originalmente un jardinero, que luego se desempeñaría como inicialista, Felipe terminó su permanencia en el Gran Circo con promedio de .286,  985 carreras anotadas y 852 remolcadas, 359 dobles, 49 triples, 206 jonrones y 107 bases robadas, viendo acción en 2 mil 82 partidos. Su primera actuación sobresaliente en las Grandes Ligas se produjo en la campaña de 1962, cuando terminó con average de .316, 25 cuadrangulares y 98 carreras producidas. En 1966 y 1968 agotó dos excelentes temporadas defendiendo los colores de los Bravos de Atlanta. En la primera de esas dos exitosas estaciones bateó para promedio de .327, disparó 218 hits, entre ellos 31 jonrones, empujó 74 vueltas y anotó 122. Dos años más tarde registró marca ofensiva de .317 y finalizó con 210 imparables (37 dobles, 5 triples y 11 cuadrangulares), 72 carreras anotadas y 57 remolcadas. En 1966 lideró la Liga Nacional en hits, carreras anotadas, total de bases (355) y turnos (666), además de terminar segundo detrás de su hermano Mateo (.342) en promedio de bateo. (Esa es la única vez en la historia que dos hermanos terminaron primero y segundo en la lucha por un liderato de bateo). En 1968 fue co-líder en hits y en 1972 se convirtió en el jugador número 31 en colectar al menos 2000 hits y 200 jonrones. Participó en tres Juegos de Estrellas, 1962, 1966 y 1968.

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