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El Deporte 26 Julio 2009
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CON LOS CAMPEONES
Carta de un padre irresponsable
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Mario Emilio Guerrero
megkrantz@hotmail.com

En mi columna de hace dos semanas, escribí sobre el sistema de corrupción que rodea el reclutamiento de prospectos dominicanos del béisbol, bajo el sistema conocido como firmas del 2 de julio. Destacaba en esa ocasión, que son numerosos los fraudes cometidos por personas que conforman el entorno de muchos jóvenes, que cumplidos los 16 años, buscan ansiosamente ser contratados por alguna franquicia de las Grandes Ligas.

Señalé también que esas personas, entre las que incluí a los padres de esos muchachos, eran capaces de apelar a cualquier recurso, aun a costa de la propia salud de los jugadores, para lograr ser fichados con un buen bono. A propósito de esos comentarios, el padre de uno de esos prospectos, me envió la pasada semana una carta a mi dirección de correo electrónico. Por la trascendencia del tema y para que la opinión pública sepa cómo piensan muchos de estos individuos inescrupulosos, reproduzco a continuación, parte de la misiva en cuestión:

“Con relación a los conceptos emitidos en su columna del domingo 12 de julio del presente año, me permito manifestarle que usted no está en condiciones de juzgar la actuación de padres, que como yo, buscan sacar a sus familias de la pobreza más espantosa”. “Es muy fácil para usted escribir lo primero que se le ocurra desde su oficina cómodamente amueblada y con aire acondicionado, sin imaginarse todas las penurias que pasamos los que a veces no tenemos ni para comer”.

“Por eso, cuando un hijo nuestro muestra condiciones para jugar pelota, hacemos lo imposible porque lo firmen, ya que es el único medio de salir de este infierno de miseria”. “No tiene usted derecho a criticarnos, porque sólo nosotros sabemos las condiciones en que nos encontramos y si usted le pregunta a cualquiera de nuestros muchachos, les dirán que cualquier cosa es poco para conseguir un buen bono en dólares”.

“En el deporte hay muchos problemas, enfóquese en otros asuntos y déjenos tranquilos, que después son ustedes mismos, los periodistas, quienes andan detrás de los jugadores de Grandes Ligas, chantajeando y pidiéndoles dinero”.

Situación penosa
Lo primero es que, por razones obvias, esta carta no fue escrita por el progenitor de unos de esos muchachos que son firmados el 2 de julio de cada año. Alguien está detrás de esta misiva, aunque eso es lo de menos, puesto que lo realmente cuenta, es que esta gente se siente en capacidad de hacer lo que sea, con tal de conseguir su objetivo.

Por eso no debe extrañar a nadie que padres como éste, permitan que a sus hijos les inyecten una droga peligrosa que aumente su rendimiento o que los sometan a los más rigurosos entrenamientos y presiones sicológicas, con tal de que llegue la ansiada firma.

Fíjense que no estoy hablando de falsificar actas de nacimiento o de suplantación de identidad, no, es a la salud de esos muchachos a lo que me refiero, pero eso no parece ser importante, sino conseguir una cantidad significativa de dinero. Este señor también aprovecha la oportunidad, para tratar de descalificarme, acusando a los cronistas deportivos de extorsionar a los peloteros y solicitarles dádivas, pero ese no es más un intento poco inteligente de desviar la atención. La verdad es que resulta penoso que alguien piense como este padre y me da pena por sus hijos.

Día del Padre
Quiero aprovechar la celebración hoy del Día del Padre en nuestro país para enviar a los padres dominicanos el siguiente mensaje: la pobreza es una situación terrible y no contar con los recursos para alimentar, educar y preservar la salud de sus hijos de manera adecuada y digna, es lo peor que le puede pasar a una persona. No obstante, eso no debe ser tomado como excusa para delinquir y mucho menos para llegar al extremo de poner en peligro la integridad física de un miembro de la familia. Por favor, no sigan el ejemplo del señor de la carta.

A mi padre
En esta fecha me siento especialmente regocijado, porque tengo un padre ejemplar.

Mi padre ha vivido para su esposa y sus hijos y cualquier sacrificio por ellos ha sido poco.

Le doy gracias a Dios porque aún lo tengo a mi lado, gozando de buena salud y dando todavía, a pesar de los años, lo mejor de sí para beneficio de su familia.

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