“Nos robaron la medalla de oro”, proclamó el capitán Sergio La Hoz Jr. al arribo de la selección dominicana de softbol masculino, que retornó a Santo Domingo el lunes con la presea de plata del certamen correspondiente a los XXI Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, que se disputan en Mayagu¨ez, Puerto Rico.
La expresión del primera base abarca el sentir de todos los integrantes del selectivo, cuerpo técnico y de la Federación Dominicana de Softbol (Fedosa), ante una decisión horrorosa y al parecer premeditada de un árbitro puertorriqueño en una acción que pudo decidir el triunfo a su favor en el partido final ante Venezuela que terminó ganando 2-1 en nueve entradas para quedarse con el metal dorado.
Campeones del honor
Con el mismo sentir se expresó el director ejecutivo de la Fedosa, Valentín Contreras, quien al dar la bienvenida manifestó que una mala decisión de un mal árbitro impidió conquistar la aurífera, por cuanto los dominicanos son los campeones del honor y que de ellos se siente orgullosa la federación.
La situación aludida sucedió en el quinto episodio del partido por la final, cuando el corredor emergente Alexander Valentín salió al robo de base, y el bateador, el propio Sergio La Hoz, disparó un contundente batazo que voló al patrullero central venezolano.
Fue solo entonces, cuando la pelota picó y se fue a lo profundo y Valentín pasaba por tercera rumbo al plato, que el árbitro boricua de primera base “cantó out” al corredor porque supuestamente salió antes del pitcheo.
Con esa “apreciación” tardía del árbitro no sólo se anuló la posible carrera de la ventaja, sino otras, ya que en lugar de un doble impulsador logrado por La Hoz, este debió volver a batear y se ponchó. Luego se produjo una base por bolas y un hit, que debieron aportar más anotaciones, y que significarían un triunfo para Dominicana y la presea dorada, ya que las siete entradas reglamentarias culminaron con empate sin carreras, con gran actuación del lanzador zurdo barahonero Miguel Turbí, quien en 8.2 entradas, ponchó 14 venezolanos.
La controversial decisión provocó una paralización de varios minutos, con protestas en las gradas de hasta del ministro de Deportes dominicano, Felipe Payano, y de los propios aficionados puertorriqueños y dominicanos presentes, quienes vociferaron que le dieran la medalla de oro al árbitro que decretó la decisión.