Los Leones del Escogido vuelven a retomar el impulso perdido la temporada pasada, cuando sus intentos de defender la corona obtenida ante los Gigantes del Cibao en el 2010, fueron saboteados, primero por la fortuita partida de su dirigente Ken Oberkfell, y segundo por la cierta terquedad en mantener un sustituto visiblemente despreciado por los jugadores. Aunque por un momento dio la impresión de que los escarlatas dispondrían fácilmente de las Águilas Cibaeñas, la acostumbrada resistencia de las Águilas nos hizo presenciar a la larga una estupenda y combatida serie. Y a cinco días del campeonato de los Leones, que luce lejano porque estamos inmersos en la celebración de la serie del Caribe, no podíamos dejar de comentar brevemente sobre la misma. Les advierto, los siguientes párrafos NO son un análisis detallado de la serie final, ni necesariamente se enfoca en los aspectos más importantes de la misma. Son simplemente ideas sueltas relacionadas con la final, su desarrollo y resultado.
Tenga siempre un plan B con un cerrador inestable
De haber completado las Águilas otra milagrosa recuperación y ganar la final, el momento que todos íbamos a recordar como determinante, fue la ventaja perdida por el cerrador rojo Fernando Rodney en el quinto partido de la serie. Hasta ese momento el derecho de amplia experiencia en las mayores había estado prácticamente perfecto, pero, aun estábamos hablando de un lanzador con muchos problemas de consistencia durante su carrera. Si bien no podíamos pedirle a Ken Oberkfell que anticipara una debacle de su cerrador estelar, todos lo que hemos visto lanzar a Rodney con frecuencia sabemos que el día que no la tiene, no la tiene. Y lo cierto es que en el quinto partido, las muestras de eso fueron muy tempranas. Tanto como para que Oberkfell hubiese tenido en el bullpen a alguna tabla de salvación que evitara, al menos, que el partido se fuese completamente de la mano. Claro, los managers deben manejar otros aspectos que no son exclusivamente los tácticos, y mandar a alguien al bullpen muy rápido no era la mejor muestra de confianza plena en su mejor hombre para el rol. Pero debemos insistir, conociendo a Rodney como lo conocemos, un escenario como el del quinto partido no estaba dentro de lo imposible. Afortunadamente para los Leones y Oberkfell, el hit de oro de Andy Dirks en el noveno juego puso este episodio en el mismo lugar del jonrón para ganar un juego de Juan Encarnación a Esteban Yan en la serie final de 1999. Hasta el momento de Anthony Chávez, ese batazo le había devuelto la serie al Escogido.
El héroe que no pudo ser
La verdad no sé que más superlativos se puedan agregar a la labor del lanzador Raúl Valdés en esta jornada. Después que tres malas salidas estropearan sus números generales con los Toros del Este en la ronda regular, Valdés le brindó a las Águilas más de cincuenta entradas de post-temporada, en las que los contrarios le promediaron poco más de una carrera anotada por cada nueve entradas lanzadas. El libreto iba a concluir de forma perfecta con otra brillante apertura, con dos días de descanso, en el juego decisivo por el campeonato y en terreno hostil. Pues el destino, y naturalmente los Leones, no lo quisieron así y las grandes jornadas de Valdés, injustamente, no tendrán el manto de leyenda que se merecen. Nelson Figueroa y Valdés han probado ser un tipo casi ideal de lanzador, que en esta liga es extremadamente valioso. Sin restricciones a su carga de trabajo y un efectivo modo de operar, explotando la falta de disciplina en el plato que a veces tienen muy impregnada en el ADN los bateadores jóvenes dominicanos en particular, y latinos en general.
La Dinastía Roja ¿renace de nuevo?
Muchos hablaron de dinastía luego del campeonato del 2010, y con el despliegue de recursos que hicieron los Leones en aquel momento, la idea no sonaba descabellada. El tropiezo posterior, y subsiguientes problemas en un tramo de la etapa regular recién pasada, parecían indicar que la mención de esa palabra en aquella ocasión era extemporánea y exagerada. Ahora con dos coronas en tres años, grandes recursos económicos y poco temor para usarlos, mas una estructura organizacional bastante bien integrada hacen pensar que los Leones del Escogido tienen serias intenciones de no seguir siendo solo una referencia en el medio de la interminable guerra de destrucción que existe entre Águilas y Tigres del Licey. Los Leones ya han tenido dinastías, la primera en el inicio del béisbol bajo luces, luego de forma breve a inicios de los ochenta y posteriormente la del exitoso lustro de entre finales de los ochenta e inicios de los noventa. La diferencia que busca la administración actual, es evitar largos períodos de irrelevancia que fueron la norma entre esas dinastías. La actual no está totalmente establecida aun, pero va a ser interesante observar como se desarrolla el futuro del Escogido en las temporadas por venir, pues es un buen momento para la franquicia.
Finalmente no puede dejar uno de dar crédito a estos dos equipos por su capacidad de supervivencia y adaptabilidad. Los Leones estaban a años luz de un campeonato cuando languidecían nueve juegos por debajo de quinientos a inicios del mes de diciembre. Sin embargo, a partir de entonces hicieron los cambios necesarios ñ entre ellos nuevo manager y mejor utilización de su roster ñ para acumular un record impresionante luego. En cuanto a las Águilas, también dadas por muertas con 4 y 9 en la semi-final, y con todos gritando al unísono “Serie Final en la Capital” nos enseñaron que lo maravilloso del juego de béisbol es su naturaleza impredecible. Tenemos los elementos de análisis, el juego se presta para ello y de hecho conseguimos estar cerca de entender como pudieran suceder las cosas estudiando esos elementos, pero esta frase siempre puede estrellarse en nuestras caras a la larga : En béisbol, cualquier cosa puede pasar.
Felicidades a los Leones del Escogido y sus fanáticos, y como no, también a las Águilas Cibaeñas una entretenida y competida serie final.