El Deporte 23 Agosto 2012
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TRIBUNA ABIERTA
El resurgir de la testosterona
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Dr. Milton Pinedo

La Testosterona y otros esteroides anabólicos se hicieron muy conocidos por el incidente protagonizado por el corredor Ben Jhonson, medalla de oro en los 100 metros planos en las Olimpiadas de Seoul 1988, quien fue expulsado de los Juegos por dar positivo al uso de estas sustancias.

Posteriormente, en 1990, el Congreso de Estados Unidos los califico como “sustancias controladas” en la Ley de Control de esteroides anabólicos.

La Testosterona es la principal hormona sexual masculina que se sintetiza fundamentalmente en el testículo, en la corteza suprarrenal y en el ovario.

Es una sustancia conocida por los físico-culturistas y fue objeto de atención en 2007 como consecuencia del doble asesinato y suicidio del luchador Chris Benoit y actualmente porque dos talentosos jugadores de beisbol dominicanos han admitido su uso, luego de pruebas de orina en el beisbol de las Grandes Ligas.

Miles de deportistas, la mayor parte de las veces sin un control medico, deciden utilizar esta hormona o sus derivados por las propiedades anabólicas de la misma, dando por sentado que serán múltiples los beneficios que obtendrán y mínimos los riesgos que padecerán.

La aceleración del crecimiento muscular, el incremento de la maduración ósea y la mejoría de la capacidad de recuperación entre sesiones de entrenamiento, son algunos de los principales motivos que llevan a estos atletas a utilizar este tipo de suplementación sin ser conscientes de los múltiples problemas que del uso de la misma se pueden derivar.

Cuando un deportista introduce en su cuerpo por primera vez Testosterona, observa un notable progreso en el desarrollo muscular y la fuerza, ya que momentáneamente el organismo se encuentra con un superávit de esta hormona.

Sin embargo, al cabo de un tiempo de uso ésta deja de actuar debido al cese de producción de la propia testosterona endógena, que se bloquea por la regulación a la baja en los receptores androgénicos.

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