El 68 por ciento de las japonesas víctimas de una agresión sexual durante el año pasado prefirieron ocultarlo y solo el 5 por ciento lo denunció a la policía, según una encuesta que publica el Gobierno nipón.
En el sondeo, que se realiza cada tres años y en el que participaron más de 1,750 japonesas, detalla que tan solo el 28% de las que se sintieron forzadas a mantener una relación sexual lo contaron a un amigo (25%) o un miembro de su familia (13%).
Las principales razones por las que prefirieron no contarle a nadie fueron el sentimiento de vergüenza y no recordar la experiencia.