Un tiempos de crisis uno de los recursos emergentes es el del nacionalismo mal entendido. Reivindicar lo propio puede ser legítimo y justificado. Despreciar a los otros es inútil y perverso. Inútil porque las cualidades ajenas no desmerecen por ser despreciadas y perverso porque supone, o puede suponer, que lo propio es lo insuperable.
El concepto de solidaridad que surgió como motor de la Unión Europea se resquebraja ante las embestidas de los mercados.
En países tradicionalmente democráticos surgen fuerzas de extrema derecha, protofascismos, que sorprenden por sus resultados electorales por más que su esencia sea antidemocrática. Dicho lo cual el comportamiento de los responsables de la información olímpica, tanto la BBC como TVE, muestran esa tendencia a ensalzar lo propio en detrimento del resto del mundo. Que Gran Bretaña esté realizando unos juegos extraordinarios no legitima una retransmisión que es capaz de interrumpir una prueba para que el resto del mundo contemple como una atleta británica quede eliminada en el salto de pértiga.
Es idiota.