El teatro es capaz de elevar las miserias humanas a nivel de arte. Es lo que ha logrado Waddys Jáquez con el montaje de “Pargo, los pecados permitidos”, en esta reposición “parte atrás”.
En ese sentido, se hace literal, ya que la presentación se llevó a efecto de espaldas a la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, con el público sentado encima del escenario donde regularmente se desarrollan las presentaciones.
La pieza, presentada el pasado fin de semana, es un paseo por personajes salidos de cualquier barrio de Santo Domingo, en el que abundan los traspatios, las palabrotas, la música y el alcohol, drogadicción, y se vive en una marginalidad que ha creado los roles que recrea Jáquez en el escenario acompañado de la actriz cubana Verónica López.
Chulos, prostitutas, travestis y locas pueblan el universo de este Patronato de Recuperación Global, cuyas sigls son “Pargo”, en el que cada uno de los “regenerados” cuenta su historia.
Unas historias que a pesar de que puedan provocar la risa de la audiencia, lo que en el fondo realmente provocan ganas de llorar.
En un escenario decadente, kitsch, que dirige Marimba Cruz Cepeda, se presentan unos personajes patéticos, cual si fuesen los más grandes artistas.
Personajes
De esta manera desfilarán María Céspedes, mejor conocida como “Cuchibida”, una loca que narra la historia de su vida y la de su familia.
Con su “pornografía verbal”, hablará de los dominican yorks, tan presentes en la vida del barrio dominicano o los problemas de las dominicanas que ejercen la prostitución en el extranjero.
Marimba, siempre preocupada porque el show continúe, y en vista de que no pueden subir a escena los que están pautados, “adelantará su número”, “Un solo para Alicia”, con tutú, banda en el pelo y lentes oscuros, López evoca a la legendaria bailarina cubana, en uno de los momentos más graciosos de esta ¿parodia? de la realidad humana, escrita por Waddys Jáquez.
A esta seguiría “®Papachío”, un tíguere de Borojol, que se las sabe todas, elegantemente vestido de blanco, y recordando como su madre tenía que lavar ropa ajena y dar “pela de lengua” a domicilio para mantenerlo a él y sus hermanos, luego de morir su padre.
Al igual que todos los seres que se pasan por este escenario de cortinas rojas, este ha dejado la bebida, gracias a los buenos oficios de la Dra. González, autora de la frase que reza que el que ha dejado el vicio “camina el resto de la vida en una cuerda floja”.
Zsa Zsa, o su buena amiga, la puertorriqueña Pasión Contreras, quien se define como “un poquito cafre pero, auténtica”, y quien entiende que se merece el cielo “porque aquí me construí mi propio infierno”.
Esta nueva presentación de “Pargo” ha traído a escena a un grupo de personajes que en la interpretación de Waddys cualquiera podría encontrar divertidas sus desgracias, aunque no dejan de decir verdades haciendo poesía con la materia más vil.
Verónica López juega en su rol de manera maravillosa, evocando de la major forma ese teatro de vodevil, ajado, decadente, pero con la energía de la que está presentando un gran espectáculo.
En realidad, López y Waddys estaban realmente interpretando sus papeles de forma destacada.