La República 9 Octubre 2007
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CENTENARIA

Una mujer de cien años con vista de águila ensarta con facilidad una aguja 

Ricardo Santana

SANTIAGO.- María Simeona Peña (Sima) cumplió el sábado 29 de septiembre cien años de vida y, a pesar de ser una centenaria, la mujer todavía ensarta con facilidad una aguja con la que cose sus ropas si la costura sufre algún tipo de desprendimiento, así como la de sus hijos, nietos y bisnietos.

Nativa de la comunidad La Jagua, en la carretera de Baitoa, Santiago, donde vive junto a su hijo José, su nuera Celia Peña y algunos de sus nietos, doña Sima como cariñosamente se le conoce en la zona, dice que pese al paso de los años su vista todavía es de águila, aunque admite que se está apagando.

Empero, esta mujer que tuvo seis hijos, tres de los cuales fallecieron y otros tres están vivos, así como 24 nietos y 32 bisnietos, sostiene con orgullo que personas jóvenes, incluyendo nietos suyos, recurren a ella para que les ayude a ensartar una aguja o descifrar algunas figuras pequeñas y letras que no pueden ver con transparencia, pero ella sí. “Nací el 29 de septiembre del 1907”, dice doña Sima cuando se le pregunta por su edad y como prueba muestra la cédula de identidad y electoral, además de que conserva el primer documento de ese tipo que sacó en la época del dictador Rafael Leonidas Trujillo.

Esta centenaria mujer camina con mucha facilidad por los pedregosos callejones de los parajes contiguos, sobre todo donde vivió por muchos años, pero también es común verla subir empinadas cuestas que muchos jóvenes si lo hacen terminan cansados.

Sostiene que no siente ningún tipo de enfermedad y que cocina, lava, limpia la casa que le levantó su hijo José y hace con normalidad todo lo que una persona joven puede realizar. El sábado su cumpleaños fue celebrado con una misa en su residencia de La Jagua y un acto lírico en que se interpretaron décimas y canciones de su época.

El truco
Doña Sima agradece a Dios por haberle dado larga vida y porque aún conserva con vitalidad órganos tan esenciales como los ojos, las piernas y los brazos, lo que le permite caminar a pie kilómetros y cumplir con sus tareas domésticas.

No obstante, añade que la gente de antes duraba más que la de ahora porque no había tanta contaminación y los alimentos que ingerían eran orgánicos.

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