SANTO DOMINGO.- La aparición de dos ballenas jorobadas en las costas del Mar Caribe, en las proximidades del Acuario Nacional de la avenida España,†se convirtió ayer en una gran atracción para cientos de personas que se aglomeraron en la vía y en las riberas del mar para observar el inusual espectáculo. Hace 22 años que se vio por última vez uno de estos cetáceos en las costas de la capital dominicana.
Aunque todos los años durante los meses de enero, febrero y marzo llega a las costas Norte del país una gran parte de la población de ballenas del Noroeste del Atlántico, no es común que se observen en las costas del Caribe y menos aún en el sur de la isla, según escribió la especialista Idelissa Bonnelly de Calventi.
Desde las 10:00 de la mañana, la pareja de ballenas dejaban ver sus colas a lo lejos de la costa y una hora más tarde estaban tan cerca que cientos de curiosos podían observar una buena parte de sus enormes cuerpos, arqueados sus lomos cuando asomaban a la superficie y emprendían una inmersión profunda. La visión que representa esta especie de cetáceo al arquear el lomo cuando sale del agua es lo que ha motivado el nombre de “ballena jorobada”.
La impresión que causaron las ballenas, al acercarse ayer a la costa y dejar ver parte de sus cuerpos, provocaron un gran taponamiento en ambas direcciones de la avenida España. Los automovilistas que se desplazaban a diferentes destinos abandonaban sus máquinas y se unían a la multitud de curiosos. No faltaron quienes avisaron a familiares y amigos a través de sus celulares y cada vez llegaba más gente con cámaras fotográficas y de videos.
Se recuerda que el 13 de febrero de 1985 se observó un par de ballenas jorobadas desde las costas del Caribe, frente al edificio del Banco Agrícola en el malecón de Santo Domingo, precisamente a las 11:00 de la mañana, la misma hora en que jugueteaban las dos ballenas ayer domingo cerca del Acuario Nacional. Los diarios de entonces dedicaron varios crónicas al espectáculo, destacando las teorías, bromas y anécdotas que provocó la aparición de los cetáceos entre quienes las observaron por primera vez.