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La República 26 Enero 2009
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BALANCE
Las primeras decisiones de Obama marcan su gobierno
LO PRIMERO FUE DECRETAR UN RECORTE DE SUELDOS A FUNCIONARIOS
  • Cambios. El nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tomó posesión el pasado 20 de enero para un mandato de cuatro años.
Guarionex Rosa

SANTO DOMINGO.- El sacudimiento provocado en los Estados Unidos y el mundo por las primeras decisiones del flamante presidente Barack Obama, obedecería quizás a la tendencia mundial de que los políticos ofrecen en la campaña y después no cumplen, cosa que no es solamente un déficit de América Latina.

Se dice que los políticos no lo cumplen únicamente por mala fe y por el sentido de oportunidad que los caracteriza, sino porque al tomar posesión de lo que deja la administración anterior, encuentran una realidad diferente a la que le habían anticipado.

Esa fue la experiencia de Bill Clinton, (1992-2000) cuando asumió el poder en el primer mandato y encontró los grandes problemas que su antecesor le dejaba, entre ellos el enorme déficit fiscal, según lo contaría hace meses al entonces candidato Obama, en cierta forma advirtiéndole lo que le esperaba.

Obama mismo le adelantó a los electores que los problemas que dejaría el régimen del presidente Bush serían enormes. Eso lo ha reiterado luego de encontrar la situación de debacle económica y desaliento moral al tomar posesión el pasado martes 20. Ahora simplemente empiezan a aflorar los escándalos, que hasta al Pentágono afectaron.

Sus primeras decisiones han marcado la tónica del estilo de gobierno que llevará adelante, comprometido, como tantas veces lo dijo, con los intereses de las grandes mayorías de su país y no de la plutocracia tradicionalista, a la cual acusó de haberse lucrado excesivamente y de practicar la codicia.

Obama, al menos en teoría, se parecería al presidente dominicano Leonel Fernández, quien predicó durante sus campañas una serie de propuestas que todavía están por cumplirse, porque, en parte, encontró al posesionarse una debacle.

Los opositores políticos del gobernante dominicano y algunos críticos intelectuales no lo exoneran tanto sino que lo acusan de no haber tenido el coraje suficiente para asumir el papel de mandatario de las mayorías que lo eligieron, con la esperanza, sobre todo, de cambiar su situación.

Fernández simpatizó con Obama durante la campaña. Lo disimuló por razones diplomáticas comprensibles, pero se desveló en París, donde se encontraba en visita no oficial para ver los resultados y despachó su mensaje de felicitación con presteza, algo más que formalidad y se diría que con entusiasmo.

Recorta sueldos
Lo primero que hizo el presidente Obama fue decretar un recorte de sueldo de todos los funcionarios públicos que ganan más de 100,000 dólares y anunció que “la transparencia y el estado de derecho serán la base de mi Presidencia”.

Al régimen dominicano del doctor Fernández, que asumió el mando en el período 1996-2000, lo marcó lo que en su momento se entendió como un error, el de elevar los salarios de los altos funcionarios. Todavía ese paso, tenido como pifia, afecta su reputación.

En ese momento los consejeros no tuvieron el tino de observar el daño que en el momento y en el futuro tal medida impondría al nuevo régimen dominicano, que privilegió a los nuevos funcionarios en detrimento de los de menores ingresos que alegaron tener mayores necesidades.

Aunque había al parecer justificación para la elevación de salarios de los funcionarios, principalmente porque se buscaba reclutar profesionales que estaban siendo bien pagados en sus respectivas profesiones, otros distorsionaron el mensaje y tomaron el lado fácil de que al gobierno se va a enriquecerse.

Atrás el qué dirán
Al margen del qué dirán opositores o grupos tradicionales, Obama cumplió tan pronto asumió la Oficina Oval, su promesa de clausurar la prisión de Guantánamo dando un plazo de un año para resolver algo que era moralmente incompatible con la dignidad de la persona humana, porque allí se torturaba a los prisioneros.

Con la medida de clausurar esa prisión, el gobernante no solamente descalificó al régimen anterior, que la sostuvo como derecho de su país frente al terrorismo, sino que mandó un mensaje a los otros países con los cuales EU tiene relaciones, en cuanto a que deben suprimir las torturas, los malos tratos y las muertes por intercambios de disparos.

El cierre de esa prisión fue una oportunidad especial para que el régimen de Cuba expresara su esperanza de un cambio en la política exterior del régimen anterior, al cual acusó permanentemente de antagonismo. Desde el punto de vista moral, ese cierre fue un respiro, porque aunque de pertenencia a EEUU, Guantánamo siempre ha sido reclamado como territorio del país caribeño.

HILLARY CLINTON Y LA POLÍTICA EXTERIOR
Los estudiosos de la política en Washington DC creen que si la política exterior del país será una gran tarea del nuevo régimen, mayor lo será la situación económica presente, que ha dejado sólo últimamente más de medio millón de desempleados que buscan alivio en los subsidios de desempleo. Los pronósticos dicen que los despidos continuarán.

La recesión que sufre EU amenaza a sectores como el turismo y por tanto la capacidad de los americanos de viajar al exterior a disfrutar sus vacaciones, cosa que afecta particularmente a la República Dominicana, que en días recientes ha visto como cosa primaria la apertura de varios hoteles para público de primera clase, llamados a enriquecer a los inversionistas y proporcionar empleos.

Obama posesionó personalmente a la secretaria de Estado Hillary Clinton, en un gesto interpretado por los bien enterados, de que respaldará sus decisiones y de que elevará la categoría de esa Secretaría para que pueda lidiar con los grandes problemas actuales como las guerras en Afganistán, Irán y el Medio Oriente, así como restablecer el respeto perdido.

La señora Clinton no guardó las apariencias sino que anunció que utilizará “el poder inteligente” para hacer un viraje “de la diplomacia de transformación”, por la cual propugnaba su antecesora Condoleezza Rice.

Capturó el entusiasmo y los muchos años de espera en el Departamento de Estado, cuando dijo a los diplomáticos y burócratas: “esta es una nueva era”.

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