La República 27 Febrero 2009
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DESASTRE
Inundación del lago Enriquillo afecta a Baitoa
EN ESTE PARAJE DE DUVERGÉ HAY POCA PRODUCCIÓN
  • impacto. La gran inundación del lago Enriquillo ya abarca cinco o seis kilómetros de las propiedades agrícolas en Baitoa.
Adriana Peguero
adriana.peguero@listindiario.com

DUVERGE, Independencia.- Los habitantes del paraje Baitoa, en este municipio, empiezan a sentir los efectos de las inundaciones del lago Enriquillo. Manifiestan que ya no encuentran víveres en sus conucos para vender ni comer, y el hambre los castiga, sumado a la falta de efectivo.

“En este paraje el lago Enriquillo se tragó toda las tierras que eran productivas y apenas nos ha dejado los pequeños peces dentro de lo que eran nuestros conucos y pastizales”, dijo el señor Corpus Vólquez.

Él es uno de cientos de campesinos que pidieron sus predios con las inundaciones del lago Enriquillo, por lo que esperan que las autoridades competentes les den alternativas rápidas para subsistir.

“Yo tengo vecinos que para sobrevivir se pasan las mañanas tirando anzuelos en el lago y al mediodía se ponen en la carretera a vender los pececitos que sacaron para comprar arroz y víveres, pero no todos tenemos la habilidad para dedicarnos a esto.

Esa gente de las que les hablo, producían víveres en grandes cantidades y hoy han quedado en la quiebra”, dijo.

Vólquez destacó que para comer víveres los lugareños tienen que trasladarse a Neiba a comprarlos, pero allí los guineos y plátanos son escasos y tan caros como el arroz.

Más inundaciones
Informó que ya en Baitoa no se encuentra ningún tipo de víveres y señaló que bajo las aguas quedaron su conuco de plátano y un pastizal que tenía, mientras una tercera propiedad sembrada de rubros agrícola empezó a coger agua esta semana.

“Ese lago ha causado mucho daño. Se ha metido como cinco o seis kilómetros en nuestras propiedades.

Aquí había unas 40 parcelas sembradas de plátanos y guineo, pero todas están a más de cinco metros de agua. Aquí es muy poca la tierra que queda libre. Yo creo que por aquí nos va a matar el hambre a todos si el Gobierno no hace algo pronto”, señaló. El señor Fernando Pérez Espinal, habitante también en Baitoa, dijo que tiene su ganado prácticamente suelto, porque era la única alternativa que tenía de dejarlo libre para que ellos mismos busquen su comida y no verlo morir de hambre.

“Aquí no hay nada que buscar.

Aquí todo se perdió. No sé qué ha pasado, porque ese lago crece y crece sin lluvia y el agua viene honda desde que entra a una propiedad.

Esa agua viene empujando con una velocidad increíble.

Nunca habíamos visto algo así”, señaló.

Estos testimonios son una muestra de la desesperación en la que se encuentran todos los habitantes que pueblan las localidades ubicadas en “La Vuelta al Lago”.

“Ya nosotros aquí no encontramos para donde coger.

El lago anegó nuestros predios agrícolas y ahora amenaza con dejarnos sin carretera.

Ese lago tiene un año que no ha dejado de caminar.

Ese lago sube cada semana tres y cuatro metros.

Nosotros lo medimos cada semana y nos parece una pesadilla”, agregó.

Los ganaderos de Duvergé producían más de siete mil litros de leche diario, pero la producción bajó a menos de cuatro mil, informó el ganadero Tibaldo Ramírez.

“El problema de Duvergé sigue poniendo más grande cada día. Esa situación nos mete en una olla, porque nos ha obligado a vender y regalar nuestras reses, mientras nuestros problemas económicos empeoran”, dijo.

Más daños
En las comunidades Boca de Cachón y Bartolomé, el agua brota en los frentes y patios de las casas, mientras las inundaciones de la laguna ya alcanzaron la orilla de la carretera. Los lugareños esperan que el Gobierno los reubique en una zona segura.

BUSCAN OTROS ESPACIOS PARA LA AGROPECUARIA 
En el caso de los productores agrícola y ganaderos afectados, los propietarios demandan la entrega de parcelas, así como la construcción y extensión de canales de riego para ponerla a producir.

En algunas zonas como Villa Jaragua y Los Ríos, los parceleros han empezado a cercar tierras en las zonas altas para destinarlas a la siembra, pero necesitan que los sistemas de riego sean extendidos hacia esos lugares porque se trata de tierras áridas.

Y es que el panorama que allí se observa no le ha dejado otra alternativa a los productores que buscar nuevos espacios, porque el lago Enriquillo no da señales de que va a bajar y como señala el señor Virgilio Cuevas “Guendé”, si las aguas volvieran a bajar al nivel que estaban hace un año, habría que esperar más de una década para desalinizarlas, lo que conllevaría una pérdida de tiempo y de cuantiosa suma de dinero.

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