El entorno de la Junta Central Electoral (JCE), así como los patios y parqueos, fueron militarizados la tarde de ayer con soldados que portaban armas largas y chalecos antibalas.
Aproximadamente medio centenar de guardias y policías fueron apostados en lugares estratégicos del edificio que aloja el alto tribunal electoral, los cuales permanecieron con sus armas empuñadas, muy atentos a lo que ocurría en sus alrededores.
Ninguna autoridad quiso dar detalles sobre por qué se había reforzado la vigilancia, a diferencia del día anterior que había apenas unos cuantos guardias.
La tarde de ayer incluso revisaban las carteras de las periodistas y toda persona que entraba a la institución, acción que no hicieron el día anterior.
Se pudo notar el nerviosismo de los empleados de la institución, quienes se alegraron cuando por una orden administrativa se les informó que abandonaran sus puestos de trabajo y se fueran a sus casas.
Una de las autoridades de la JCE dijo que la orden para reforzar la vigilancia sólo la puede dar el presidente del alto tribunal electoral, pero agregó que no lo puso en conocimiento del Pleno. El juez César Francisco Feliz Feliz dijo que todo estaba normal y que el jefe de seguridad de la JCE se maneja y cuando entiende que hay que reforzar la vigilancia, lo hace. A raíz de los rumores que empezaron a darse a conocer por las redes sociales, especialmente por los llamados “teléfonos inteligentes”, se generó un clima de tensión en barrios de la capital, donde decían que la gente se preparaba para iniciar disturbios.
En Capotillo, por ejemplo, los habitantes de la parte más cercana al río planearon realizar protestas, atendiendo a los mensajes que habían recibido, los cuales daban cuenta de que el candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) había pedido a sus seguidores tirarse a las calles a protestar. En Capotillo los comercios empezaron a cerrar las puertas y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) suspendió “la fiesta de la victoria” que celebraría en la Casa Nacional, mientras la Policía acuarteló el 50% de sus soldados.
Previo al discurso de Hipólito Mejía, el PRD desmintió por Twitter que haya llamado a su militancia a protestar. La situación volvió a la calma luego de que Mejía hablara al país en un discurso en el que no admitió su derrota, pero dejó bien claro que es la última vez que el PLD se sale con la suya.