El requerimiento de sangre sigue siendo una odisea que debe enfrentar en el país el paciente que debe someterse a una cirugía electiva o un tratamiento que amerite de transfusión, y un verdadero drama para los familiares, cuando se trata de una emergencia que pueda marcar la diferencia entre la vida y la muerte de un pariente.
Las vicisitudes van desde la poca disponibilidad de sangre que obliga a recorrer bancos públicos y privados; los altos costos de las unidades; los requerimientos de donantes de reposición como requisito indispensable para obtener el producto y las difi cultades para encontrar a alguien dispuesto a donar, por lo que con frecuencia hay que recurrir a donantes remunerados.
El costo de la unidad varía, además, según el tipo de sangre, siendo las de grupos negativos las menos frecuentes, y por ende las de mayor difi cultad de acceso. Obtener derivados de la sangre, sobre todo plaquetas, también tiene sus bemoles. Entre los requirientes que acuden a diferentes bancos de sangre en busca del producto, se narran las más variadas historias y difi cultades.
Demanda
Al Banco de Sangre de la Cruz Roja Dominicana, que procesa el 50 por ciento de los requerimientos del país, acuden diariamente sobre las 100 personas buscando sangre, de los cuales entre 20 y 40 llegan sin saber que requieren donantes, y muchas veces sin el dinero completo para cubrir los gastos analíticos, en su mayoría de pueblos lejanos.
De ahí que la ofi cina del doctor Vinicio Romero, encargado administrativo del Banco de Sangre, siempre está repleta de personas que buscan descuentos, cotizaciones y la exoneración del donante de reposición.
Aunque en los principales hospitales funcionan pequeños bancos de sangre que procesan muestras de donantes de reposición para sus pacientes, cuando la demanda excede su capacidad, las personas se ven obligadas a buscar la sangre fuera, mayormente en la Cruz Roja Dominicana.
Esa situación se agrava aún más con pacientes ingresados en centros de salud privados, por lo que es frecuente encontrarse con cintillos en la televisión y mensajes en las redes sociales de personas que buscan con desesperación la donación de sangre o sus derivados.
Déficit
Las dificultades no son para menos. Pese a los esfuerzos y campañas que se hacen, entre los dominicanos aún no prende la chispa de la cultura de la donación voluntaria, los números así lo demuestran y los bancos de sangre están concentrados mayormente en Santo Domingo y Santiago.
De acuerdo a cifras oficiales, sólo el 14 por ciento de las donaciones que se hacen en el país son voluntarias (muchos porque creen que tienen sangre de más); el 86 por ciento es de reposición, o sea, personas que acuden a solicitud de algún familiar o amigo, y cerca de 1.19 % lo hace para recibir remuneración, aunque se sabe que ese porcentaje es mayor, pero no está documentado debido a que se trata de negociaciones informales fuera de los establecimientos.
En los 58 bancos de sangre públicos y privados que integran el sistema nacional, registrados en el Ministerio de Salud Pú blica, se colectaron el año pasado 99,148 unidades de sangre. Para suplir la demanda nacional, el país requeriría un mínimo de tres unidades por cada 100 mil habitantes, o sea, que como país debería estar recolectando un mínimo de 300 mil unidades de sangre al año.
Partiendo de esa realidad, el año pasado el país tuvo un déficit de 201,852 unidades de sangre, lo que evidencia las dificultades que se tienen al momento de requerirla.
Las estadísticas mundiales establecen que se deben tener de tres a cinco unidades de sangre por cada 100 mil habitantes.
Esta realidad evidencia que el país estaría en condiciones muy difíciles en caso de que se presente alguna catástrofe que demande el uso de sangre en grandes escalas.
Para suplir la necesidad del país, lo ideal, de acuerdo a Juan Merayo, director adjunto Referencia Banco de Sangre, es que a los diferentes bancos de sangre acudan diariamente un promedio de por lo menos 20 donantes, pero que la experiencia nacional, salvo escasas excepciones, es que acuden solamente entre tres a cinco al día, de los cuales más del 80 por ciento es de reposición. Sócrates Sosa, director del Banco de Sangre del Ministerio de Salud Pública, reconoce que la problemática de la sangre sigue siendo un grave problema de salud en el país, y dijo que se hacen esfuerzos para que la sangre que se utilice en el territorio dominicano sea de donantes voluntarios, que es la donación más segura, porque el donante de reposición busca resolver un problema en el momento, por lo que oculta información.
Lamenta que aún se mantiene el sistema disperso y reveló que el Ministerio trabaja en un proyecto para crear centros unifi cados de transfusión, donde desde un establecimiento se maneje una región geográfi ca completa.
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DATOS SOBRE LA DONACIÓN MITOS
La creencia de que si dona sangre sufriría de anemia, que se quedaría sin sangre, que es un acto doloroso, y el miedo a la aguja o pinchazo, figuran entre las causas que llevan a que el dominicano no desarrolle la donación voluntaria de sangre.
REPOSICIÓN
Tras la donación, se debe recuperar la parte líquida de la sangre, lo cual se logra fácilmente ingiriendo una buena cantidad de líquidos (agua o refrescos), aproximadamente en las 2 horas siguientes a la donación.
CANDIDATOS PARA DONAR
Para donar se debe tener entre los 18 a 65 años; un peso superior a las 110 libras; una presión arterial en límites normales; entre 50 y 110 pulsaciones por minutos; hemoglobina en hombres superior a los 13.5 gr/dl y en mujeres 12.5 gr/dl. El hombre puede donar un máximo de cuatro veces al año y la mujer tres veces, con período mínimo de dos meses. Para la donación de plaquetas por aféresis 72 horas período mínimo.
SANO
Para donar hay que estar en buen estado de salud. No pueden donar personas que tengan enfermedades.