Haitianos y dominicanos, de estos últimos residentes en el país y en el extranjero, saludaron la medida adoptada por las autoridades de Educación y Migración que permitirá el ingreso a las escuelas de los hijos de extranjeros indocumentados en República Dominicana.
Dulce Sención, una dominicana que reside en Miami, dijo que la educación no se le debe negar a ningún niño sin importar el estatus migratorio de sus padres.
“Los niños son sagrados y hay que respetarlos. Hay que aceptarlos en las escuelas sin importar que sean haitianos, dominicanos o norteamericanos, ellos necesitan estudiar”, dijo Sención.
Mientras que Miguel Andújar, quien reside en Puerto Rico desde hace más de 10 años, dice que la mayor oportunidad que se le puede dar a un ser humano es el derecho a la educación.
“Imagínate nosotros que salimos de este país si nos hicieran lo mismo, todos los inmigrantes somos seres humanos y me parece muy bien esa medida”, expresó.
Asimismo, Abraham Rodríguez, contador público, dijo que fue la mejor decisión que pudieron adoptar las autoridades, de permitir que los niños indocumentados continúen asistiendo a las escuelas.
“El pan de la enseñanza no se le debe negar a nadie, a ningún niño nacido aquí, ahora bien, las autoridades tienen que regular a los que traen de otros países”, externó.
El vendedor Eriko Thomas, dijo que “el niño que nace aquí es dominicano, no importa que su papá sea chino, ruso o haitiano, este es el único país que se le viola el derecho a los niños y la educación es un derecho universal”.
De su lado, Anista Beto, sostuvo que esa es una buena medida que se le permita a los indocumentados estudiar en el país. “Yo tengo un hijo y vive en Haití, pero los que viven aquí necesitan estudiar”.
En tanto que los haitianos Estany Innoant y Cenelón Wilfrit, ambos empleados privados, también se mostraron de acuerdo con la disposición, tras considerar que la mejor oportunidad y ayuda que se le puede dar a un ser humano es permitirle acudir a las escuelas para que se desarrollen.
Ambos extranjeros documentados, el primero trabaja en una fábrica de cosmético y el segundo en una ferretería, asimismo, se quejaron por la cantidad de impuesto que tienen que pagar para residir en suelo dominicano. Indican que su salario ronda entre cinco y siete mil pesos mensuales, y que tienen que pagar cada tres meses a la Dirección de Migración RD$800, e igual cantidad para el impuesto de la visa.