La República 7 Julio 2012
Comentarios 1 - último digitado en 7 Jul a las 1:25 AM
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RAFAEL HERRERA
100 años de nuestro más fino editorialista
SU PLUMA PERSPICAZ Y OPORTUNA SIGUE SIENDO VALORADA POR QUIENES FUERON SUS LECTORES
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Miguel Franjul
miguel.franjul@listindiario.com
Santo Domingo

Después de Rosita, tres eran las grandes pasiones de Don Rafael: los tabacos, los libros y el periodismo. Las dos últimas pasiones las traía en la sangre, desde su mismo origen.

Se las inoculó su padre, Fabio Florentino Herrera, propietario de la única librería en Baní a principios del siglo 20 así como de dos importantes periódicos que dejaron su huella en nuestro pueblo: Ecos del Valle y El Ciudadano.

Desde estas empresas, don Fabio propició un clima de superación cultural que no podía pasar inadvertido ni a don Rafael ni al resto de sus hermanos, que cultivaron su amor por las letras y el magisterio.

La librería de don Fabio era, a la vez, la biblioteca de Baní en aquellos tiempos.

Y los jóvenes eran recibidos con mucho agrado cuando iban allí a buscar conocimientos para enriquecer sus horizontes culturales.

En algún momento de su infancia don Rafael se aburría en la escuela, aunque no dejaba de asistir ni un solo día a clases. Cuando terminó el sexto grado, decidió abandonar los estudios y se encerró a leer libros en la biblioteca de la casa.

De ahí su formación autodidacta, una de las más sólidas de la República.

Las tertulias que don Fabio organizaba en su librería, que era al mismo tiempo su casa, atrajeron de inmediato a muchos escritores y artistas, con los cuales de alguna manera se codeaba el joven Rafael.

En su adolescencia, se afeitó la cabeza para obligarse a permanecer leyendo en la biblioteca y así evitar la tentación de las fiestas y otras actividades mundanas.

Tan profunda era su inmersión en la lectura que, cuando le tocaba estar al frente del negocio, ni siquiera atendía a los clientes, para no distraerse.

El nació para ser un autodidacta y llevó esta cualidad a su máximo grado.

De él dijo una vez el doctor Rubén Silié que “no era nada... y llegó a serlo todo”.

Sin ayuda de nadie, estudió inglés, francés, latín, historia, literatura, teatro, música, religión y economía, materia esta última que se constituyó en su favorita.

Su pasión por la economía era tal que, en plena madurez y como director del LISTÍN DIARIO, leía con especial interés los anuncios clasificados y los comerciales y, a nosotros, los periodistas bajo su mando, nos invitaba también a hacerlo, porque entendía que detrás de esas ofertas se encontraban las claves de cómo marchaba la economía, de la misma manera en que los avisos de divorcios o matrimonios nos indicaban cómo se formaba o descomponía la familia dominicana.

También prefería las novedades literarias. Era un lector muy actualizado.

En sus editoriales sobre la Feria del Libro o la Navidad, aconsejaba: Regalen un litro, pero también un libro.

Y la consigna caló y se puso de moda.

Era un voraz lector de todo cuanto caía en sus manos. En la época de los teletipos, iba personalmente a la sala donde se encontraban estas máquinas y salía de ella arrastrando una larga cola de papel con las noticias.

Leía, de forma rápida, las notas de los reporteros, los artículos de los colaboradores o las páginas del periódico, y daba la impresión que, en verdad, no había leído nada.

Pero ciertamente esa era una técnica que dominaba admirablemente.

Prefería las revistas, las que iba a comprar a “Recuerdos Dominicanos” en la época en que trabajaba en El Caribe, muy cerca de donde Macalé, en la Zona Colonial, con la peculiaridad de que muchas de esas publicaciones llegaban censuradas por la dictadura de Trujillo.

También era cliente fijo de la Librería Dominicana, que quedaba muy cerca del Listín cuando este operaba en la 19 de Marzo, así como del Instituto del Libro, en la Nouel.

Para don Rafael, el estar en una librería era el momento cumbre de la felicidad. Como si estuviese en un templo, tocaba los libros, los olía, los miraba colocados en fila, leía sus lomos y los hojeaba con elegancia singular.

Durante sus años de residencia en Puerto Rico, cada vez que venía al país traía un baúl cargado de libros.

Era un usuario muy peculiar.

No escribía sobre ello, ni los marcaba, ni doblaba sus páginas. Los veneraba y los tenía distribuidos por distintos lugares de la casa, desde la sala hasta el cuarto. Sobre su mesa de noche siempre tenía cuatro o cinco libros que leía a la vez.

Muchas veces lo sorprendí hojeando la Bibia, en su despacho del LISTÍN.

El recurría frecuentemente a las citas bíblicas para matizar algunos editoriales.

Le apasionaba el Evangelio de San Mateo.

Cuando llegaba a su casa desde el LISTÍN DIARIO, ya de madrugada, paseaba su perro por el jardín y después se acostaba a leer, casi siempre hasta el filo de la aurora del nuevo día.

Doña Rosa se consagró a él, a sus gustos, a vivir entre el polvo de los libros, los tabacos y los insomnios.

Don Rafael no prestaba libros, pero sí los regalaba, cuando los tenía repetidos.

De el recibí, en regalo, los libros que me enseñaron a diagramar páginas.

Llegó a tener una biblioteca de cerca de 10 mil libros, aunque muchos de ellos, con el paso del tiempo, se fueron deteriorando o se perdieron.

En los últimos años de su vida, doña Rosa contrató a una persona para que ordenara y clasificara su biblioteca. Y a partir de ese momento comenzó a pasar trabajo para encontrarlos, porque no se habituaba al ordenamiento.

Le gustaba tenerlos regados, al igual que sus papeles sobre el escritorio en el Listín.

Al momento de morir, fueron fichados en ella cerca de seis mil ejemplares que son los que actualmente se encuentran en la sala especial de la PUCMM, al servicio de los estudiantes e interesados.

La Universidad Católica Madre y Maestra, de cuyo Consejo de Directores formó parte, no solo ha publicado sus libros, sino que lo ha reconocido con un grado honoris causa, demostrando el gran cariño que siempre le dispensara.

Ese mismo que le tiene la sociedad dominicana, y especialmente todos los que han formado parte de la familia del LISTÍN DIARIO, tanto de sus hombres del pasado como los del presente, que tienen en don Rafael a su más valioso paradigma, a un maestro inmortal del periodismo y a un verdadero defensor del pluralismo de las comunicaciones humanas.

Tomado de las palabras de Miguel Franjul, director del Listín Diario, en el acto de designación de la Biblioteca y una sala de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Recinto Santo Tomás de Aquino, que llevan el nombre Rafael Herrera. 16 de diciembre de 2002.

  UN HOMBRE VALIENTE QUE SALVÓ VIDAS CON SU PLUMA   Editorial periódico Hoy
POR LA MUERTE HERRERA
“No hay duda alguna de que, independientemente de su función periodística, prestó eminentes servicios a muchas personas a quienes salvó la vida en momentos en que la salvaje represión se hacía presente en las calles del país”.

  UN VACÍO “IMPOSIBLE DE LLENAR EN LA SOCIEDAD”
Editorial Última Hora

CALIDAD HUMANA “
... deja un vacío imposible de llenar en la sociedad dominicana.

Será difícil reemplazar su don de bien, su afán por resolver los problemas, su interés constante por orientar a los dominicanos para que sean mejores, su decisión de poner cada día, con sus agudos y amenos editoriales, un granito de arena para que sea éste un mejor país”.

UN EJEMPLO DE EXCELENCIA PERIODÍSTICA INTERNACIONAL Editorial El Caribe
SIEMPRE PERIODISTA
“La excelencia de la obra periodística de Herrera fue muy apreciada, aquí y fuera de aquí. La Universidad de Columbia, en Nueva York, le concedió el premio María Moors Cabot, uno de los más preciado galardones en el periodismo interamericano.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) le concedió el premio Mergenthaler, el más preciado entre los que concede...”  

EL PAÍS ENLUTADO POR LA MUERTE DE RAFAEL HERRERA
Editorial La Noticia

DUELO NACIONAL
“El país está de luto por la partida de Don Rafael. El duelo oficial decretado responde plenamente al sentir de la sociedad dominicana.

Don Rafael Herrera Cabral tuvo una presencia singular en la vida de la nación desde hace más de tres décadas...

Porque además de periodista, supo ser siempre el afable conciliador y el consejero familiar de una sociedad tantas veces crispada y dividida”.

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COMENTARIOS 1
Comentó: juanantonio
De: Spain
Como simple lector de sus editoriales,me satisface muy mucho el haber conocido a don rafael,lamento mucho su partida,al mismo tiempo le agradezco el haber dejado este legado,de ejemplo para toda la sociedad,si me gustaria saber que pensaria el de la sociedad actual,invito a los demas colegas de el que sigan su ejemplo,que estamos carentes de personas como lo fue el,gracias.
7 Jul 2012 1:25 AM
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