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1 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 9:45 PM
La Vida 26 Enero 2008
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ENAMORADO
Una visión humana de la vida de Juan Pablo Duarte
APASIONADO DE LA POESÍA, PRACTICÓ ESGRIMA Y ESTUVO LIGADO A LA MASONERÍA
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Alexéi Tellerías
alexei.tellerias@listindiario.com

SANTO DOMINGO.- La vida del patricio Juan Pablo Duarte, fundador de nuestra patria, es un enigma constante. Salvo por los “Apuntes” de su hermana, Rosa, y por algunas descripciones de gente que estuvo cerca suyo, son pocos los elementos que se pueden deducir de su vida personal.

En palabras de la historiadora Mu-Kien Adriana Sang, Duarte tuvo una vida “aislada”, a pesar de indicar que, de lo poco que se sabe, fue un “hombre de su tiempo que responde a su tiempo” y que, como tal, tiene virtudes y defectos.

Resalta, sin embargo, que en el aspecto humano de su vida, Duarte es uno de los prohombres dominicanos más transparentes, puesto que “todavía nadie ha podido sacarle un trapo sucio, ni siquiera de su vida personal”.

Sang define a Duarte como el “Quijote humano”, a partir del concepto de Cervantes en el sentido de personas que “luchan contra molinos de vientos, persiguiendo sueños, sin importar consecuencias ni razón”. Esta definición, entiende, es “clave” para entender su figura y su decisión de asumir el riesgo de darle la libertad al país cuando se tenía más que perder.

Ahora bien, la historiadora se manifiesta opuesta a que se vea a Duarte con una imagen de “endiosado”, sino más bien como un ser humano que asumió los destinos de su tiempo y “trató de trascender a ellos”, situación que ubica como el elemento clave.

Echando mano de la bibliografía existente sobre distintos aspectos del Patricio, pueden observarse algunos aspectos poco conocidos de su vida. Uno de estos, citado por Juan Daniel Balcácer en “Juan Pablo Duarte, el Padre de la Patria”, es el hecho de que -de joven- al regresar de sus estudios fuera del país, se dedicó a enseñar esgrima, el arte y deporte de las espadas, que también practicaba.

Este elemento lo muestra como un aficionado del deporte, aunque también en esos días era una herramienta para la defensa, puesto que las espadas todavía se utilizaban. 

Otro elemento citado por Balcácer y poco señalado en la vida de Duarte es el de la formación que impartía a jóvenes en el almacén de su padre, Juan José Duarte, que se encontraba en La Atarazana. Allí impartía clases de latín y filosofía, “sin importar distinción de color y clase social”.

Poco también se menciona sobre sus primeros años de formación. Pedro Troncoso Sánchez, en “Vida de Juan Pablo Duarte”, cita que desde las primeras lecciones éste mostró indicios de ser “lo que la psicología moderna llamaría un soperdotado”. Igual señala su hermana, Rosa Duarte, en sus apuntes, cuando menciona que “los pocos conocimientos que adquirió fueron debido a su amor al estudio”.

Euclides Gutierrez Féliz, en “Héroes y próceres dominicanos”, cita que fue en Barcelona, España, en donde se forjaron las ideas revolucionarias e independentistas de Duarte, al residir allí por espacio de dos años, aproximadamente. Para entonces, manifiesta, toda Europa “se hallaba en plena ebullición política”, fruto de la revolución francesa.

El romántico
De igual modo, Mariano Lebrón Saviñón, en la obra “Escritos”, donde se compilan varias de sus creaciones, ubica a Duarte como un romántico, y como “el verdadero precursor de la poesía civil e introductor del romanticismo en el país”, aunque señala que su poesía no tiene la consistencia necesaria para compararlo con los “verdaderos románticos” como José Joaquín Pérez o Manuel Rodríguez Objío.

Este romanticismo, señala Lebrón Saviñón, se volcó en su obra, su vida y sus sueños. Y un elemento adicional fue el símbolo del grupo, una flor blanca llamada Jazmín de Malabar, que fue adoptada por los trinitarios como “Filoria”, para contrarrestar el pseudónimo despectivo de “Filorios” que habían recibido.

Aquí cabe resaltar el poeta que residía dentro del Patricio, aspecto que también se relaciona con su romanticismo. En “Escritos”, Mariano Lebrón cita que Duarte escribió versos “porque sintió la desgarradura de las angustias en el hondón de su vida”, haciendo que se levantaran “los resortes eternos que en el hombre sensible estimulan la creación”.

EL DUARTE MASON
Poco se ha dado a conocer sobre la vinculación de Duarte hacia la masonería. Enrique Patín Veloz, en “El sentido masónico en la vida y obra de Juan Pablo Duarte”, plantea que es muy posible que el Patricio se haya iniciado en estas lides “en una de las logias haitianas que existían en Santo Domingo”.

Patín asegura que los conocimientos necesarios para preparar la sociedad secreta “La Trinitaria” les fueron suministrados por la masonería, y que también fortificaron en él su amor a la libertad y a la humanidad. Duarte perteneció a la logia “Constante Unión” y, aunque no se sabe hasta cual grado alcanzó, se presume que llegó al grado 30 o consejo Kadosh.

Su producción literaria no es muy amplia, sobre todo debido a que muchos de esos textos se desaparecieron. De ellos, son conocidos su “Romance”, donde relata el episodio de su primer exilio, ocurrido en septiembre de 1844: “(...) Lanzados fueron del suelo / por cuya dicha lucharan, / proscritos, sí, por traidores/ los que de lealtad sobraban”. El método preferido por el patricio para su composición poética, fue el octosílabo.

Tampoco es mucho lo conocido sobre su vida sentimental. Ángela Peña, en su libro “Así era Duarte”, comenta que en Santo Domingo sólo se le conocieron dos novias, las señoritas Patricia Lluberes y María Antonia Bobadilla.

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