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17 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 5:24 PM
La Vida 23 Febrero 2010
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SICOLOGÍA
Importancia de detectar a tiempo déficit de atención en edad escolar  
  • Hay tres manifestaciones que ayudan a distinguir el problema y contribuyen a la búsqueda de solución.
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Mercedes C. Domínguez Chehen / Especial para LD

Santo Domingo.- En los últimos años, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha despertado interés por su alta incidencia. Cada vez más niños en la edad escolar son diagnosticados con esta condición, siendo el fracaso escolar la razón por la que muchos son referidos a una evaluación psicológica que señala este trastorno como la causa del mismo.

El TDAH es una condición de origen genético que se manifiesta desde los inicios de la educación escolar del individuo. Entre los factores biológicos, el más estudiado es una importante dificultad en la conducción neurológica de la dopamina, neurotransmisor que incide de forma determinante en el proceso de la atención y concentración.

Esta es la razón por la que los niños con este diagnóstico se ven impedidos en el proceso de iniciar y terminar una labor, ya que las áreas afectadas pueden ser la capacidad para seleccionar el estímulo adecuado dentro de una situación en donde coexisten estímulos que prevalecen sobre otros. Por ejemplo, ‘seleccionan’ prestar atención a un sonido del otro lado del curso, en lugar de atender a la explicación de la profesora.

Un segundo eslabón en el proceso es el de mantener la atención en el estímulo seleccionado, por lo que rápidamente pierden la pista del mismo, lo cual los incapacita para llevar a término un propósito emprendido.

Una tercera fase en la que el TDAH incide es en la capacidad para cambiar de asignación o actividad, una vez se ha concluido la anterior.  

De manera concreta, los síntomas presentados por los niños que padecen un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad pueden presentarse, además, de diversas maneras en distintos niños, aunque todas ellas suelen impactar de forma significativa en el ambiente escolar.

Al respecto, la psicopedagoga Ruth Matos plantea:  “Los signos que pueden sugerir que un niño posee el  TDHA van a depender de si son de predominio inatento, impulsivo o combinado”.

Manifestaciones
En efecto, los conocimientos actuales sobre este trastorno distinguen entre tres manifestaciones posibles y distintas. Una de ellas es la de predominio inatento, en donde el déficit de atención es el síntoma que origina la alarma, sin que el niño sea impulsivo o hiperactivo.

Más concretamente, Matos plantea sobre el predominio inatento: “Por lo general son niños que se muestran desmotivados frente a la tarea escolar, prestan poca atención y se les dificulta mantenerse en una misma actividad por mucho tiempo; es el niño que siempre olvida realizar las tareas asignadas para la casa, y en el curso por lo general necesita más tiempo para copiar o realizar las tareas”.

De estos síntomas, deviene el fracaso académico y una mala experiencia escolar. “Por lo general nunca completa las tareas o necesita más tiempo que el habitual, y en casi la mayoría de los casos es el que queda sin recreo copiando las asignaciones”, afirma Matos.

El predominio hiperactivo-impulsivo es otra de las manifestaciones del TDAH, generalmente se conjuga con la hiperactividad, y sus características principales son las dificultades que presenta el individuo para el control de sus impulsos, refiriendo una conducta perturbadora que les impide el armonioso desarrollo durante el día escolar.

“Si es de predominio hiperactivo-impulsivo mostrará mayor movimiento que el común de los niños, y en ocasiones incluso esta actividad motora puede ser exagerada. También es propenso a tener accidentes sobre todo si está en edad preescolar, y muestra una psicomotricidad un  poco torpe”, afirma Matos.

Estos niños, por su carácter impulsivo, pueden presentar dificultades en su relación con los demás de manera frecuente, ya que tienen dificultad para trabajar en equipo, esperar su turno, participar de los juegos de manera armoniosa y seguir las reglas del grupo.  

La tercera manifestación es el tipo combinado, en el cual se aprecian tanto signos de distracción como impulsivos, lo que lleva a que estos niños no sólo tengan un fracaso académico sino que su comportamiento en general dificulta su manejo de parte de los adultos, quienes con frecuencia enfatizan en su conducta perturbadora.  

Los niños que padecen el TDAH de tipo combinado, así como los de tipo impulsivo, suelen ser los más estigmatizados por parte de sus compañeros, dado el carácter perturbador de sus conductas.

Necesidad de un diagnóstico
Causas más frecuentes que deben descartarse son Trastornos del Aprendizaje, Trastornos del Estado de Ánimo y Trastornos de la Conducta, tal como el Trastorno Obsesivo-compulsivo, ya que pueden influir en el individuo, generando conductas que pueden ser muy parecidas a aquellas emitidas por niños con TDAH.

De allí se desprende la necesidad básica de realizar un buen diagnóstico diferencial, que descarte otros posibles trastornos. En algunos casos puede presentarse cualquiera de estos, junto al TDAH, lo que se denomina como condición conmórbida.

Al respecto, Matos plantea: “Los aspectos que debemos tomar en cuenta varían de acuerdo a la edad del niño o del adolescenteÖademás, el tratamiento variará de acuerdo a las conmorbilidades que pueda presentar éste”.

“Lo primero que se debe efectuar es el diagnóstico, el cual lo dará el especialista psicólogo o psiquiatra infantil. El maestro nunca debe dar un diagnóstico, aunque por su experiencia y observación tenga la certeza de que ese alumno posee TDHA”, afirma Matos.

PRONÓSTICO DEL TDAH
Matos plantea: “Algo importante es saber que esta condición es para toda la vida, por lo que  debe asegurarse un futuro,  y para ello deben potencializarse las cualidades de este niño, respetando su condición”.

En efecto, el pronóstico mejora cuando el individuo es intervenido desde la primera infancia, ya que esto puede producir una remisión al menos parcial de los síntomas, con lo cual se prevendría que el niño en un futuro sea un adulto que manifieste dificultades en el control de sus impulsos, que se agudicen sus síntomas de desatención, entre otros patrones conductuales que obstaculicen su desarrollo académico universitario, su desenvolvimiento laboral y su conducta social.

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