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La Vida 30 Junio 2012
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PROBLEMA
El peligro de los rellenos ilegales
INYECTAR PARTES DEL CUERPO CON SUSTANCIAS NO PERMITIDAS PARA USO MÉDICO CON FINES ESTÉTICOS PUEDE SER EXTREMADAMENTE DAÑINO
  • Público. La mayoría de las personas que acceden a estos procedimientos son mujeres jóvenes.
Li Misol
li.misol@listindiario.com
Santo Domingo

El uso de rellenos ilegales con fines estéticos es un problema que persiste a pesar de los esfuerzos que ha hecho el Ministerio de Salud Pública por cerrar establecimientos que se dedican a esta práctica. Estos centros, y los procedimientos que en ellos se realizan, son dirigidos, en la mayoría de los casos, por personas que no cuentan con un título en medicina, mucho menos con la especialidad en Cirugía Plástica.

El cirujano plástico Ricardo Ventura comenta que el tema preocupa a los cirujanos plásticos dominicanos, primero por las consecuencias para la salud de los pacientes, y segundo “porque se desprestigia la práctica seria de esta profesión y se entorpece el mensaje que queremos llevar a la sociedad, que es que la cirugía plástica es segura cuando es realizada por manos expertas”.

Dificultad
Aunque puede parecer inofensivo, hacerse inyectar alguna parte del cuerpo con ciertas sustancias es extremadamente peligroso. Desaprensivos pueden, a través de Internet y programas de televisión, envolver con un discurso que promete “cirugía sin bisturí, sin dolor, sin internamiento y con resultados en el momento” y a convencer a otros de inyectarse glúteos, labios, senos, piernas u otras zonas del cuerpo con materiales que pueden afectar la salud.

Ventura comenta que entre estas sustancias ilegales y en extremo peligrosas destacan el silicón líquido, parafina, aceite de carro, aceite de oliva, aceite de cocina, el llamado aceite de bebé, el polimetilmetacrilato (PMMA) e incluso cemento. “Ninguno de estos productos puede ser usado con fines médicos por las reacciones que causan al organismo”, advierte el especialista, miembro de la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica.

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CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

Los rellenos considerados ilegales o no permitidos en la cirugía plástica son los que, según explica el cirujano plástico Ricarco Ventura, producen las llamadas alogenosis o enfermedades por modelantes. “Las alogenosis son enfermedades caracterizadas por una respuesta sistémica a un producto que fue incluido en el cuerpo como un relleno y que no están hechos para esos fines o no son biocompatibles”, expresa.

El experto explica que la mayoría de las personas que acceden a estos procedimientos son jóvenes que buscan verse mejor, pero que terminan no solo luciendo peor que antes, sino acarreando consecuencias graves a su salud. “Inyectar con estas sustancias inhabilitas a la persona, la mutilas, y además de que el proceso de recuperación es difícil, la reconstrucción lleva tiempo y casi nunca trae  resultados estéticos satisfactorios”, indica Ventura.

Los rellenos ilegales dejan graves secuelas
Quienes persiguen la belleza y estar más cerca de la imagen soñada a veces llegan a extremos. Dejarse seducir por quienes prometen resultados milagrosos en algunas horas es un peligro, ya que la oferta suele incluir el relleno de ciertas zonas del cuerpo con sustancias que no son permitidas para uso médicos o estético.

Las consecuencias, según el cirujano plástico Ricardo Ventura, son marcas imborrables o una deformidad facial o corporal. “Por esa razón se trata de un problema de salud pública, no es simplemente defender la práctica de la Cirugía Plástica, sino defender a una población ignorante que acude a realizarse estos procedimientos”, explica.

El problema
Glúteos, rostro, labios, piernas y mamas son las zonas donde más comúnmente se ofertan rellenos con distintas sustancias peligrosas. En el rostro y los labios a veces son perceptibles las consecuencias más comunes: los granulomas, pequeños bultos producto de la reacción del organismo al tratar de encapsular la sustancia extraña.

Los granulomas -indica Ventura- deben ser extraídos, y aunque no resultan graves, su aspecto es desagradable. En zonas pequeñas el problema tendrá fácil solución, pero en áreas mayores (glúteos por ejemplo) harán falta varios procedimientos de extracción que en ocasiones ameritan reconstrucción: tomar piel de otras áreas como la espalda para injertarla.

El relleno de glúteos es peligroso. “El paciente puede llegar a morir pues el cuerpo identifica el material tóxico, trata de aislarlo pero este al ser oleoso migra. El cuerpo entonces al tratar de defenderse hace una reacción enérgica pero como no ubica el objetivo acaba dañando sus propios órganos”, explica Ventura.

Aparte de esto, las condiciones en que son colocados estos productos no son totalmente asépticas, lo que acarrea además infecciones. Ventura dice que algunos pacientes llegan con sepsis (infección generalizada) y la opción es cortar una o las dos piernas y hay riesgo de perder la vida.

Rellenos seguros
Ventura comenta que sólo hay dos sustancias seguras para su uso en rellenos en cirugía estética: el ácido hialurónico, que es absorbible y está aprobado por la FDA para fines de estética, y la Toxina botulínica, también permitida para uso estético (arrugas) y médico (parálisis facial e hipersudoración).

“El ácido hialurónico se utiliza más en la cara, en el surco nasogeniano, para relleno de pómulos, marcación de área de la mandíbula para disimular la flacidez y mejorar el contorno”, dice Ventura. Pero puede ser usado en glúteos de manera segura, aunque no es común porque el procedimiento es sumamente caro. El cirujano detalla que el producto dura sólo de seis y ocho meses en el cuerpo antes de absorberse, es decir, sus efectos no son permanentes, pero se puede repetir el procedimiento que toma unos 10 a 15 minutos.

Aumento de glúteos
En los glúteos hay resultados más duraderos con dos procedimientos: la lipoescultura con lipoinjertía y la prótesis glútea. El cirujano determina cuál es el mejor para cada paciente. El primero consiste en extraer grasa de otra zona del cuerpo (abdomen) y rellenar con ella el glúteo. Como cualquier cirugía este procedimiento amerita estar guiado por un buen profesional y cumplir con analíticas y exámenes preoperatorios.

Lo mismo aplica para la prótesis glútea, donde se coloca un implante debajo del músculo. Ventura dice: “Estos procedimientos no están exentos de complicaciones, hay un porcentaje mínimo, pero son manejables y rara vez llevarán a invalidez o peores consecuencias. Son procedimientos seguros si los realizan manos expertas”.

La prótesis usada en glúteos es de silicón pero más resistente que la de mama ya que debe aguantar entre 300 y 400 libras de presión. El implante está relleno de gel altamente cohesivo y ni aún rompiéndose la cobertura el contenido del implante se dispersa, sino que se queda en el mismo lugar para ser retirado.

Medidas
Ricardo Ventura considera que aunque el Ministerio de Salud Pública y la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica están haciendo un buen trabajo cerrando locales donde se practican los rellenos ilegales, aún hace falta ser más enérgicos y aplicar las sanciones correspondientes pues las acciones de estas personas que inyectan cualquier cosa a otros por dinero pueden causar invalidez o amenazar la vida.

A quienes buscan belleza recomienda: “Antes de someterse a cualquier procedimiento hay que orientarse sobre un profesional que tenga el entrenamiento adecuado, de preferencia que esté colegiado en la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica”. Los procedimientos estéticos deben ser realizados en clínicas avaladas por el Ministerio de Salud Pública, algunos en clínicas ambulatorias y otros en quirófano muy bien equipados.

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TODO LO QUE USTED DEBE SABER

Pocos cirujanos plásticos aceptan en consulta a personas con complicaciones por rellenos ilegales, pues son pacientes de tratamiento largo y que no pueden acceder al alto costo de hacerse ver en el sistema de salud privado. Generalmente son pacientes de hospital.

Los signos y síntomas de que un procedimiento estético no fue llevado de la manera correcta son endurecimiento, enrojecimiento y calor en la zona. Esto indica que el cuerpo está reaccionando a un cuerpo extraño o una infección.

Quienes aplican rellenos ilegales colocan primero anestesia en la zona y emplean luego una cánula para colocar el material de modo subcutáneo (bajo la piel). La reacción puede ocurrir la semana siguiente o 20 años después, pero ocurre. Mientras más oleoso el producto inyectado, peores reacciones causa.

Una de las zonas más peligrosas que se pueden rellenar con sustancias ilegales son las piernas. Primero porque hay venas importantes de retorno que pueden llevar cualquier trombo al pulmón y segundo porque es una zona poco vascularizada.

Quien se inyecta alguna sustancia no biocompatible no tiene más remedio que someterse a cirugía para retirar la mayor cantidad posible de material, buscando que la reacción del cuerpo sea menor.

Las consecuencias de estos procedimientos ilegales son físicas, pero también psíquicas pues las lesiones destruyen la autoestima del paciente.

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