Pregunta: He sido víctima de violencia de género. Mi marido me maltrata emocional y físicamente; me cela hasta con las amigas, tenemos dos hijos y ya lo hace en presencia de los niños. Dígame qué hago. Cada vez me hace sentir culpable.
Respuesta: Basta ya de enfocar la violencia de género haciendo sentir a la mujer culpable. Si queremos de verdad eliminarla, tenemos que enfocarnos en la modificación de la conducta del victimario.
El hombre que maltrata a la mujer no tiene ningún argumento que lo justifique. Él tiene que cambiar sus comportamientos agresivos y de falta de control. Es un hombre inmaduro emocionalmente que no ha podido desarrollar su inteligencia emocional, con baja autoestima y codependiente emocionalmente.
El hombre dominicano sigue siendo machista y conservador. Se le enseña desde el seno de su familia que los niños no pueden llorar como mujercitas, que no pueden expresar sus sentimientos de ternura y de amor, pero sí los de enojo y de rabia; que el hombre es el sexo fuerte, el que manda. En una educación sin equidad de género, esto lo hace sentirse superior a las mujeres.
Si queremos combatir la violencia de género, no más inversión en marchas, porque eso no resuelve el problema. Hay que invertir en la educación sexual en los colegios, escuelas, liceos y universidades, con programas formales integrados al currículum educativo y al pénsum de las universidades, con campañas masivas de educación a través de los medios de comunicación, más cursos de relación de parejas funcionales que promuevan el amor, el compromiso, la intimidad y la comunicación de forma efectiva.
Esta es una vía adecuada para resolver la violencia de género. Necesitamos más fuentes de empleo para elevar la calidad de vida de nuestros ciudadanos, mejor servicio de salud, mayor control de la violencia social.
El hombre que golpea a la mujer necesita ayuda individual, la terapia de grupo también es muy efectiva en estos casos. Debe aprender a manejar sus impulsos, fomentar la comunicación con su pareja, elevar sus autoestima, valorar a su mujer y aprender a establecer empatía con ella, considerándola como un ser humano.
Por último, quiero señalar que la violencia de género es un comportamiento patológico de la vida familiar que expresa la crisis que están viviendo las familias dominicanas. Nuestras estadísticas siguen creciendo.
Estamos próximo a una víctima por día, lo cual nos preocupa. Pronto estaremos ocupando los primeros lugares de los países con más violencia de género. Le sugiero que juntos busquen ayuda profesional para su marido y así salvar su relación.