La Vida 22 Abril 2013
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SALUD
Enfermedades degenerativas
MUCHAS DOLENCIAS QUE AQUEJAN AL SER HUMANO NO TIENEN CURA. ALGUNAS ATACAN DESDE LAS ARTICULACIONES HASTA EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
  • La mayoría de las enfermedades degenerativas no tiene cura, pero gracias a la medicina se pueden aliviar los síntomas.
Santo Domingo

Las enfermedades degenerativas son aquellas que provocan un deterioro estructural o funcional de células o tejidos de manera progresiva. Congénitas o hereditarias, estas enfermedades van degradando física o mentalmente la salud de quienes las padecen hasta causarles la muerte.

Algunas de las enfermedades degenerativas más comunes e importantes son los tumores, el mal de Parkinson, el mal de Alzheimer, la osteoporosis, la artrosis o enfermedad degenerativa articular, la enfermedad degenerativa de la columna y el infarto del miocardio. Aprender a reconocerlas es primordial, para con la ayuda médica aplacar al menos, sus síntomas.

Mal de Alzheimer
La más común y conocida de las demencias degenerativas primarias empieza con una pérdida de memoria y según los autores de “Trastornos del lenguaje y la memoria” (editorial UOC, 2005) algunos trabajos localizan esta pérdida incluso hasta unos diez años previos a la aparición de la clínica.

Como explica Mario R. García-Palmieri  en “Lo que debes saber sobre tu salud” (2000), la enfermedad de Alzheimer afecta a las neuronas (células nerviosas) de la corteza cerebral y además del síntoma principal (usualmente la pérdida progresiva de la memoria), presenta también confusión, cambios en la personalidad, desorden de conducta, alteración del juicio, trastornos de comunicación y pensamiento y dificultad en seguir instrucciones.

El manejo del afectado, escribe el autor, debe ser interdisciplinario con la participación no solo del médico, sino del personal de enfermería, trabajo social, terapia física y ocupacional.

“El manejo farmacológico es deseable. Se debe aumentar la socialización y mejorar la higiene del sueño. Es importante que en el ambiente donde vive el paciente se utilicen aquellas medidas que puedan ofrecerle orientación en tiempo, persona y espacio; se debe mantener y mejorar la memoria, evitar los riesgos de caídas y que el paciente se escape de la casa en aquellas etapas en las cuales ya no puede decidir cómo regresar por sí solo. La persona no debe salir sola, conducir automóviles ni manipular herramientas o utensilios peligrosos”, especifica García-Palmieri.  

Mal de Parkinson
También llamada parálisis agitante, los autores de “El sistema nervioso central” lo definen como un trastorno neurodegenerativo frecuente que generalmente comienza durante la quinta o sexta etapa de la vida y se caracteriza por lentitud progresiva del movimiento (bradicinesia), rigidez muscular, temblor y trastornos de la postura y la marcha.

“Los pacientes tienen dificultad para iniciar y ejecutar alternadamente los movimientos, y estos son más lentos y más pequeños de lo normal. La rigidez muscular predomina en los músculos flexores de las extremidades. Los músculos faciales muestran una inmovilidad poco natural (facies de máscaras). Los movimientos oculares son poco frecuentes. El temblor, con frecuencia de 3 a 6 por segundo, es el movimiento involuntario característico de la enfermedad”, detallan Rudolf Nieuwenhuys, Jan Voogd y Christiaan van Huijzen (“El sistema nervioso central”, editorial Médica Panamericana, 2009). 

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CÓMO ACTUAR FRENTE AL DIAGNÓSTICO

¿Qué hacer si le diagnostican una enfermedad degenerativa, crónica o terminal?

Joyce Cope de Wyatt dice en “El arte del buen morir: como ayudar a personas con enfermedades terminales y a quienes las cuidan” (Ed.

Mundo Hispano, 2004) que frente a  un diagnóstico preocupante es necesario empezar a desarrollar “un equipo” de compañeros que le ayuden en el tratamiento de su enfermedad.  

“No procure manejar esto usted solo. Piense en la persona que puede ser su aliado, la persona que puede acompañarle a sus citas médicas, ayudarle a hacer las preguntas necesarias, tomar notas y estar a la vanguardia de su condición y tratamiento”.

Pero ojo, apunta Joyce, esa persona debe ser alguien de buen equilibrio que no se ponga nerviosa ni muy emotiva ni conflictiva con el equipo médico u otros.

Sugiere, además, buscar una segunda opinión en cuanto al diagnóstico y el tratamiento sugerido (“si hay una diferencia grande en el diagnóstico de los dos médicos, sería mejor buscar la opinión de un tercero, si es que fuera posible”); prepararse para hablar con el médico, tener las preguntas escritas para no olvidar cosas específicas e importantes que necesite saber e informarse sobre la enfermedad.

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