El banco central español dijo ayer martes que 163,000 millones de euros (200 millones de dólares) fueron retirados de España en los primeros cinco meses del año, un reflejo del desplome de la confianza en la capacidad del gobierno de lidiar con sus problemas financieros.
Las cifras dadas a conocer mostraron que 41,300 millones de euros fueron retirados en mayo, en comparación con los 9,500 millones del mismo mes del año pasado.
Durante mayo, uno de los mayores bancos de España, Bankia, anunció que necesitaría 19,000 millones de euros en fondos de rescate.
El anuncio de Bankia hizo que el gobierno solicitase un préstamo de rescate de hasta 100,000 millones de euros de sus socios de la eurozona.
El flujo neto de capital provino de extranjeros que vendieron acciones, bonos de deuda estatal y bonos privados españoles, además de bancos y ciudadanos españoles que depositaron sus fondos en el exterior.
Por otro lado, el gobierno autónomo de Cataluña, uno de los pesos pesados de la economía de España asfixiado por la crisis, anunció ayer martes que no podrá pagar en julio las subvenciones a centros de asistencia privados, agravando las dificultades de un sector golpeado por la austeridad.
“Es un problema de liquidez”, explicó una portavoz del consejero de Economía catalán, precisando que la situación “empezará a regularse en septiembre”.
Cataluña, dirigida por la coalición nacionalista CiU, reconoció la semana pasada que tendrá que recurrir al fondo de 18,000 millones de euros creado por el Estado para ayuda financiera.