Las Sociales 31 Julio 2011
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PROTAGONISTAS
Daniel Sarcos, un papacito consentido
TRES MUJERES. SUS HIJAS MARÍA VICTORIA Y CARLOTA VALENTINA, NACIDAS CON 21 AÑOS DE DIFERENCIA, SON LA PRIORIDAD DE SARCOS, QUIEN TAMBIÉN ES EL ABUELO DE VICTORIA ISABELA
  • Carlota Valentina es captada en un momento de complicidad con su padre, Daniel Sarcos.
Magnolia Kasse
magnolia.kasse@listindiario.com

“Si tuviera la oportunidad de pedirle a mi papá cambiar algo, le diría que su horario de trabajo... pero ¡no puede!. Me gustaría que compartiera más conmigo, al igual que con Carlota, que compartiera más con todos. En los momentos más difíciles, él no está... tengo que esperar a que baje de un avión o termine alguna otra cosa... pero es trabajo, y el trabajo es el trabajo”.

Dice convencida, aunque con sentida nostalgia en su voz, María Victoria Sarcos, quien a sus 22 años de edad ha aprendido a vivir entre las luces y las sombras que conlleva el ser la hija de un padre exitoso y muy famoso.

A su vez, María Victoria, es para su progenitor, el presentador de televisión Daniel Sarcos, uno de los seres humanos que más sonrisas de satisfacción le ha regalado.

“La verdad es que tengo mucha suerte porque mi hija, de todas las cosas que como joven ha hecho, no me ha dado ni el 10% de los dolores de cabeza que yo provoqué en mi casa a su edad. María Victoria vive con su mamá en Venezuela; es una muchacha muy buena, dócil, ha sido tranquila y he tenido la ventaja de que es muy respetuosa. Su mamá y yo nos separamos cuando ella apenas tenía entre seis y nueve meses de nacida y entre nosotros como padres siempre ha habido muy buena comunicación. Creo que he tenido mucha suerte”, asegura Sarcos, quien los domingos en la tarde, cuando las luces se apagan y las cámaras de televisión dejan de transmitir su imagen a través del programa “Aquí se habla español”, se apresura a salir de los estudios de Color Visión para llegar a tiempo al aeropuerto y poder abordar el vuelo que lo lleva desde Santo Domingo a Miami, donde realiza de lunes a viernes el programa matutino de la cadena Telemundo “Levántate”.

Al llegar a su casa, Daniel Enrique Sarcos Cabrera, deja descansar su brillante estrella para nutrirse de la energía vital que solo proporciona el hogar: Ser hijo, hermano y, más importante aún, vivir a plenitud su rol de padre y abuelo.

Diferentes etapas
Sarcos tiene dos hijas producto de dos matrimonios ya disueltos, María Victoria de 22 años y Carlota Valentina de 1 año. “El momento en que me convierto en padre por primera vez fue completamente distinto al que estoy viviendo desde hace un año y dos meses. ¿Porqué?, pues porque tengo una edad distinta, estoy en un momento de mi carrera distinto y tengo un nivel de madurez distinto a aquel; yo era un muchacho de 20 años que solo tenía espacio en mi mente para estar nervioso, asustado, primero porque no sabía cómo encontrar una solución a lo que la responsabilidad de ser padre acarrea, y segundo porque no sabía qué iba a pasar des- pués de que la bebé naciera.

Cometí la tontería que cometemos muchos a esa edad, casarse con quien es tu novia a los 18 años, y gasté mucha energía en eso en vez de tratar de madurar para recibir bien a María Victoria. Creo que básicamente la diferencia entre mi primera paternidad y la segunda, es que esta vez, con Carlota Valentina, tuve mayor madurez y estabilidad para disfrutar su llegada”.

Según Daniel, algo que ha descubierto a través de los años es que cada hijo trae consigo una enseñanza. “Yo creí que había aprendido a ser papá, pero en realidad eso no se aprende nunca, porque cada hijo es distinto...porque llegaron con 21 años de diferencia entre una y otra, porque la realidad del mundo ha cambiado y los hijos también van cambiando.

Mi mamá, por ejemplo, todavía agarra aviones para llegar hasta donde yo esté, porque ella se preocupa por mi tranquilidad y mi bienestar en todo momento... a estas alturas de mi vida, no ha dejado de ser madre”.

La crianza La formación y los valores inculcados en su infancia, forjaron en Daniel la coraza necesaria para asumir su rol actual y pasearse por el mundo con la firmeza y tranquilidad de quien nada teme, siempre mirando de frente y llamando las cosas por su nombre.

“Vengo de una casa donde, gracias a Dios, el respeto a la investidura de papá y mamá era importante; creo que hace falta mantener eso en nuestros hogares. Actualmente puede que haya más confianza que antes, pero la autoridad tiene que seguir siendo de papá y mamá. Pienso que tengo quizás el carácter de mi mamá, y de mi papá, la sensibilidad hacia la lectura y la música”.

Formar parte de una familia latina, tradicionalmente unida y muy consentidora, no ha de ser simple cuando se trata de manejar los afectos y las ausencias involuntarias a causa de los distintos países en los que le ha tocado vivir por motivos laborales. Trazar directrices y monitorear el cumplimiento de ciertas reglas es el deber de los padres dispuestos a formar individuos que con sus actos aporten a la sociedad, “mi mayor compromiso es tratar de cometer la menor cantidad de errores posible, en lo personal y en lo profesional, para brindarles toda la estabilidad que un niño necesita para crecer y desarrollarse”, enfatiza Sarcos, mientras que su hija María Victoria, quien no lo ha abrazado desde diciembre, concluye a través de la línea telefónica: “A mi papá me gustaría decirle que lo quiero muchísimo, que el no estar presente en los momentos que desearía compartir con él, a veces duele... No es tan fácil; cuando vivíamos los dos en Venezuela hablábamos más, hoy día mi papá se la pasa de avión en avión. Le deseo muy feliz Día del Padre en República Dominicana, lo extraño y le mando un gran abrazo desde Venezuela”.

LA RELACIÓN DE CARLOTA Y MARÍA VICTORIA
Daniel lamenta que sus hijas “No comparten con la frecuencia que quisiéramos, pero durante la única visita que hizo Carlota a Venezuela, conoció a su hermana. A diario María Victoria, me pide fotos de su hermana, y me dice que le haga saber cuánto la ama. En esa ocasión, Victoria Isabela y Carlota, también estuvieron juntas, lo cual me dio mucho gusto, aunque la tía es menor que la sobrina”, agrega Sarcos con su característico sentido del humor. “Me he propuesto agilizar los trámites migratorios que permitan que mi hija mayor y mi nieta vengan con frecuencia desde Venezuela, porque quiero que la relación con mi nieta sea mucho más estrecha.”

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