
Aprendí hace muchos años a decir primero lo bueno y luego lo desagradable. La semana pasada di mi parecer sobre la parte positiva de la celebración de la Feria Internacional del Libro en la Plaza de la Cultura. Después de esa nota tan cariñosa, llorosa y todo lo demás, ahora viene la peor parte. Mi humilde opinión es que no creo que pueda ser posible que esa Feria del Libro se pueda seguir celebrando en ese espacio donde se alojan los centros de cultura. Lo primero es que el parque queda destrozado, los trabajadores que se necesitan para que cada día éste amanezca limpio no dan abasto porque la cantidad de basura es francamente impresionante. Segundo, el trabajo que hicieron los de la Policía Nacional y los de AMET la primera semana, ya el viernes y sábado (24 y 25), se convirtió en un desastre tan grande que sin exagerar, todo parecía indicar que: “Lo soltamos en banda”.
Ya no había orden, ya los venduteros andaban cada cual por su lado y todas las calles cercanas a la Plaza de la Cultura se convirtieron en un caos tal que, entre la cantidad de autos, vendedores y demás, ni ellos mismos lo podían controlar. Los ciudadanos que vivimos por la zona amanecíamos con las aceras y todo lo que le queda cerca de los edificios, llenos de basura y con un mal olor a orines. Como si fuera poco ¡tal vez estoy equivocada!, me pareció improcedente que llegaran unos jóvenes, por cierto muy altos y buenos mozos, de la Policía Nacional con unos perros más grandes que los niños. Con la boca abierta los miraban embobados. Y yo me pregunto ¿fueron allí a qué? Porque francamente aquí todos ellos saben dónde tienen que ir con esos animales ¡los pobres! Decían que las escuelas y colegios estaban hasta las 4:00 de la tarde. Sin embargo, vi guaguas escolares con profesoras enloquecidas buscando muchachos casi al anochecer ¿Qué es esto señores? Ojalá el año que viene el escenario sea otro y los resultados también. Muaaa