Sábado 25 de Mayo, 2013 Santo Domingo
Entretenimiento
Cuando te encuentre

Scott Hicks, el director de esta pavada, fue el mismo que se lució haciendo “Shine” en 1996. Nos parece que aplica la fábula: el burro tocó la flauta por casualidad.

Porque en esta vez, tal vez en parte por culpa del guión de Will Follers y de la novelita de Nicholas Sparks, tal vez también ayudado por un elenco tan flojo como un flan de piña a medio enfriar, lo que encontramos fue una de las películas más necias y convencionales y predecibles que puedan imaginar.

Estos personajes no valen un pepino: Logan, el “marine” buen mozo que se salva porque se detuvo a recoger una pequeña foto en el campo de batalla, como siempre con problemas sicológicos de rutina, que trata de localizar a la dueña de esa foto y la encuentra en un santiamén luego de caminar cientos de kilómetros, y la chica que localiza también tiene problemas sicológicos porque perdió a su hermano querido precisamente en ese mismo lugar de Irak donde estaba Logan, pero es divorciada y bonita con un hijito que se va a hacer amigo de Logan y un ex esposo que es sheriff del pueblito y se las va a tomar con el Logan, y el Logan es nada más y nada menos que el muy buen mozo Zac Efron, y cualquiera que no sea un retrasado mental va a saber en qué parará la cosa, caballero, pero nosotros escapamos por la izquierda antes de seguir zampándonos este meloso majarete azucarado en exceso.