“Que ellos se conviertan a ti, no te conviertas tú a ellos”. Jer. 15: 19.
Si crees ciertamente, sé perseverante. Sigue adelante, no dejes que te arrastre la corriente de los tiempos, agárrate fuertemente de la roca de la salvación. Si crees ciertamente, no tienes por qué entrar al desfile de la moda, a la competencia de los que se creen poderosos, autosuficientes, encantadores. Si crees ciertamente, puedes ser ese “tú mismo” que decidió buscar el tesoro de la paz y del amor, ese “tú mismo” que disfruta de ir una y otra vez a la fuente del agua viva, pura, eterna. Si crees ciertamente, humilla tu ser obtuso y enaltece tu ser noble, tu espiritual necesidad de ir más allá de lo tangible, de lo carnal, de lo humanamente satisfactorio. Decide tú, no deje que tus fantasmas lo hagan por ti.