Segundo tiro
Como algunos escribidores han sobre reaccionado a la caída del crédito al sector privado en el pasado mes de julio, quizá sea conveniente repetir la explicación del mecanismo a través del cual se espera revertir esa tendencia. La tasa de interés de política monetaria es el piso a partir del cual parten todas las demás tasas del mercado financiero. Si el Banco Central la aumenta, aumentan todas las demás tasas y viceversa cuando la baja. La institución decide variar dicha tasa en función de la inflación y el ritmo de crecimiento del Producto. Cuando este crece mucho, la economía se coloca en la frontera de su crecimiento potencial y la inflación empieza a subir, lo que podría indicar la necesidad de subir las tasas de interés, y viceversa, en caso contrario. La recesión mundial iniciada en 2009 no se transmitió a la economía en toda su intensidad debido en gran parte a que al inicio de dicho año el Banco Central empezó un proceso de reducción de su tasa de interés.
Tercer tiro
El crecimiento y el crédito responden a las tasas de interés. Este último empezó a subir con las reducciones de finales de 2009, hasta alcanzar su pico al final de 2010. Como resultado del crecimiento del crédito, desde mediados de 2010 la inflación empieza a acelerarse y a desviarse ligeramente por encima del límite superior de la meta. A finales del 2011 empieza a ceder y en marzo del 2012 se colocó dentro del rango de la meta, encontrándose ahora por debajo del límite inferior. Como el panorama macroeconómico se caracteriza por un ritmo de crecimiento menor al potencial, una posible contracción del gasto público y una disminución del choque externo negativo, no puede haber ninguna duda de la existencia de un espacio muy importante para el aumento de la actividad privada, y la reducción de la tasa de interés es una condición necesaria para aprovecharlo, lo que queda claro cuando se mira hacia adelante, como el buen vigía, tratando de divisar los peligros para corregir la trayectoria del crecimiento y la estabilidad.