Jueves 23 de Mayo, 2013 Santo Domingo
La Vida

“Danos siempre el mismo pan”

Durante todos los domingos del mes de agosto, hemos estado y estaremos leyendo el Evangelio según San Juan en el capítulo 6, sobre el Pan de Vida, el pan que ha bajado del cielo y da la Vida Eterna. Capítulo difícil para los que no tienen fe. 

“Y la fe consiste en una nueva visión que Dios concede a los que son suficientemente humildes como para abrir su corazón a una persona viviente: Jesús. La comunidad cristiana de tiempos de Juan, seguidores de Juan el Bautista, ignoraban el don del Espíritu que hace participar realmente en la vida divina”. (Biblia de Jerusalén, Edición Pastoral) 

Jesús desea traernos vida, y nos trae el pan de la fe, y del amor. Pero todavía hoy hay muchos que ignoran ese Don del Espíritu, que nos hace reconocernos como Hijos suyos y herederos del Cielo. Capítulo difícil, escrito para los cristianos del siglo I.

En la primera lectura de hoy tomada del libro de los Proverbios, vemos otro banquete (anterior al de Jesús, donde él mismo se ofrecerá como alimento) en el cual se les pide a los inexpertos y a los faltos de juicio que “coman de mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejen la inexperiencia y vivirán, sigan el camino de la prudencia”. 

Volvemos a ver la necesidad de que los simples e inexpertos adquieran la sabiduría que da Dios para caminar por la vida con inteligencia. Y eso es lo que conseguimos cada vez que comemos ese Pan de Vida que nos da Dios.

¿Qué quiere decir “comer el pan” que es Jesús? “Quiere decir, con toda claridad, convertir a Jesús en el propio alimento, encontrar en Jesús el único pan que vale la pena comer. O sea, creer en él, con una fe que es adhesión personal a Él. Lo primero que Jesús nos invita a buscar en él es un estilo de vida: una forma de pensar, de actuar y de vivir que es la única que merece la pena, la única que hace que las personas seamos auténticamente personas. Jesús nos invita a ser como Él, a tenerlo a él como criterio de todo lo que hacemos... Hay una equivalencia en comer y creer. Creer es aceptar a Cristo en la vida como el sentido de la vida del creyente. Alimentarse de Cristo Pan vivo, alimentarse de su Palabra y de la Eucaristía significa hacer nuestros sus mismos sentimientos y deseos “revestirse” de Él.” (Tomado del Folleto de la Parroquia Universitaria Santa María de la Anunciación)

Jesús nos dice a nosotros hoy que su carne es verdadera comida y su sangre es verdadera bebida. Y si no lo hacemos no habrá vida en nosotros. Solo así tendremos la vida eterna, seremos resucitados en el último día. Si comemos su carne y bebemos su sangre, habitará en nosotros y nosotros en Él. El que come de este pan vivirá para siempre. Esta es la alegría del cristiano, esta es la alegría de los Hijos de Dios. El vivir para siempre. Lo que siempre ha esperado el hombre desde toda la vida. Es la Sabiduría de Dios que nos invita al banquete para adquirir inteligencia.

¿Por qué nos da tanto trabajo ser humildes y creer en lo que el mismo Dios por boca de Su Hijo Amado, nos dice?

¿Qué más tiene Él que hacer por nosotros para que creamos en Él? ¿Por qué somos tan difíciles en comprender este Mensaje de Salvación? Porque del dicho al hecho hay mucho trecho, y la vida de los cristianos hoy deja mucho que desear. No estamos dando ejemplo de los valores del Evangelio. No vivimos como los primeros cristianos de los que decían: “Mira cómo se aman”. Más bien estamos como decía San Pablo mordiéndonos y devorándonos unos a otros, y eso lo que hace es destruirnos. Debemos orar mucho para controlar la violencia que anida en nosotros. Solamente ese Pan bajado del cielo, puede lograrlo. ¡Señor, danos siempre el mismo Pan para que aumente las virtudes en mi, y la paciencia para lograr la paz! Amén.