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Oh Magazine 17 Febrero 2007
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REPORTAJE
El cine Su influencia en la sociedad
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Bilda Valentín
Te encanta ir al cine, disfrutas de los filmes al máximo; sin embargo, lo  más probable es que no te hayas detenido a pensar cómo estas películas influyen en tu vida. Ya sea de manera directa o indirecta, los guiones que ven las personas terminan contribuyendo con determinadas conductas.

En el país, los bailes de rock tuvieron su mayor auge después de Grease. Las escuelas de belly dance se llenaron cuando comenzó a transmitirse la telenovela El clon. Estos son sólo dos ejemplos de las múltiples situaciones que en una sociedad puede generar las imágenes vistas en la pantalla.

El cine es mucho más que una simple entretención. Juan Pando, en su libro Hollywood al desnudo, lo define como un espectáculo, una industria y un arte. Pando destaca que todavía muchos críticos ignoran la información ingente que genera el cine como espectáculo e industria.

Julio García Espinosa, en su libro La doble moral del cine, se niega a llamar al cine como séptimo arte. Para él, es simplemente un nuevo medio de expresión artística. “El cine y la televisión  condicionan una nueva y más eficaz distribución de las funciones de la cultura artística. Mientras el cine es más viejo que la televisión, esta última termina influenciándolo más.

Descifrando lenguaje
Así como la comunicación oral espontánea, la literatura y el teatro se expresan a través de un lenguaje que deberá ser descifrado, asimismo el cine tiene su manera de transmitir un mensaje a través de uno o varios lenguajes.

De acuerdo a García Espinosa, el lenguaje audiovisual se apoya simultáneamente en la vista y el oído. “Su misión parece ser no la de reforzar la reflexión por vía directa, como lo hace la escritura, sino la de auxiliarla reactivando, ampliando y equilibrando las posibilidades sensoriales del hombre.

García Espinosa ve la televisión y el cine como elementos mediadores entre la realidad que ofrece y la realidad misma. Para este crítico, estas mediaciones han facilitado muchas veces un mejor entendimiento de la realidad.

¿Quién dirige a quién?
Hay quienes se debaten entre la controversia de si son los espectadores que determinan el tipo de filme que tiene que hacerse o si son las producciones cinematográficas quienes condicionan al espectador. Para algunos críticos, el simple entretenimiento del cine obliga a las personas a un gusto históricamente condicionado. Es así como sexo, acción, estrellas y efectos especiales son recetas indispensables para el éxito.  

Si le preguntara a un niño que de dónde vienen las hamburguesas, diría inmediatamente que de Estados Unidos. Sin embargo, las hamburguesas vienen de Hamburgo.  Según Matterlart, las hamburguesas aparecidas en la Edad Media en el Báltico fue importada a los Estados Unidos por los alemanes. “No obstante, hoy regresan a su tierra impregnada de una imagen de modernidad y universalidad gracias al cine”.

Cuando el público asiste a una sala de cine va a relacionarse con una doble realidad: la de la vida y la del cine. “El espectador entra en la sala con sus criterios sobre la vida. Las mejores películas lo inquietan sobre su visión de la vida”, afirma Francesco Casetti, autor del libro El film y su espectador.

Las estrellas
Los personajes que intervienen en una película marcan las pautas a seguir en otros ámbitos de la sociedad. Su interpretación ha servido muchas veces de guía en algunas conductas de los admiradores.

Hoy los nombres de los actores se recuerdan más que el de cualquier héroe de Independencia Nacional. Sin embargo, resulta difícil  imaginar que hasta 1910, los espectadores no manejaban los nombres verdaderos de los personajes que salían en la pantalla. Así, quien veía un filme identificaba a los protagonistas por las productoras o por algunas características físicas de sus personajes.

Según García Espinosa, una película por mucho que se esfuerce para documentar sobre el personaje que hace un actor, no podrá evitar documentar, al mismo tiempo, sobre el comportamiento del actor frente a la cámara. “Esto explica por qué al espectador termina interesándole más los actores que la actuación, fenómeno que han explotado los comerciantes desarrollando el sistema de estrella”.

¿Las estrellas son las que hacen exitosas las películas o lo contrario? El libro Las estrellas cinematográficas, de Richard Dyer, hace referencia a cómo muchas películas sólo adquirían significado en tanto incluían estrellas en su reparto. Señala que las estrellas  son significantes porque están participando en una película, y por tanto son parte del significado fílmico.  

Para muchos psicólogos las estrellas son el vehículo de expresión de los deseos más íntimos que siente gran parte de la población. Richard Griffith afirma: “ninguna maquinaria, por ella misma ni a través de ella, ha construido una estrella. Sucede en las profundidades del inconsciente colectivo”.

Hacia un cine más popular
Bueno o malo, el cine durante hora y media o dos horas, hace sentir a las personas como un Dios. Desde el paraíso de la butaca se puede vislumbrar el destino de los personajes. “Como un buen dios, no intervenimos, aunque siempre apostamos al destino mejor del personaje favorito”, destaca García Espinosa.

      En su texto García Espinosa destaca  cómo la familia audiovisual ha crecido e impone una implacable uniformidad, así como viejos y nuevos espejismos. Es así como la moda se vuelve esencia y la esencia se vuelve moda.

    Para García Espinosa la multiplicación de los medios (televisión, video, cable, satélite) más que para ampliar las posibilidades del cine como extensión de realidades múltiples y específicas, ha servido para proyectar con más escarnio que nunca la doble moral del cine.  

No cabe duda de que el cine es comunicación, por lo tanto su existencia cumple con una necesidad humana. Un grupo de cineastas populares independientes destacan que el cine debe promover un tipo de comunicación desalienada, renovada y enriquecida; en donde se valore la identidad cultural y la identidad individual.

Lo que puede ocurrir en las personas al ver un filme
• Afinidad emocional: El espectador  siente un acercamiento impreciso hacia un protagonista en concreto, una sensación clásica de implicación.
• Autoidentificación: Ocurre cuando la implicación ha alcanzado el punto en el cual el miembro del público se sitúa él mismo en la misma situación que la estrella.

• Imitación: Aparentemente es la más común entre los más jóvenes. Pasa por encima de las películas, con las estrellas actuando como una especie de modelo para el público.

• Proyección: La imitación se funde con la proyección. El proceso es más que la simple imitación del vestir, el peinado, la forma de besar y la apariencia. La persona quiere vivir su vida de acuerdo a cómo cree que la vive su estrella favorita.

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