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PASADO Y PRESENTE
La otra historia dominicana, de Frank Moya Pons
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Juan Daniel Balcácer

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En más de un aspecto, la revolución de 1965 tuvo para los dominicanos una trascendencia histórica similar a la que tuvieron los movimientos sociales de 1968 en Europa y en otros países cuya dinámica del desarrollo económico, político y social experimentó notables cambios. Solo que en el caso dominicano, la Guerra Patria de 1965 supuso una verdadera ruptura con el ancien regime trujillista, cosa que no logró a corto plazo el tiranicidio de 1961, de forma tal que puede afirmarse que a partir de 1965 fue que la sociedad dominicana entró en un proceso de moderada transformación sistémica, esto es, de transición desde un modelo autoritario hacia una sociedad abierta, pluralista y democrática, que también involucró al estudio de la historia nacional.

En el ámbito intelectual, y al calor de las principales corrientes ideológicas entonces en pugna dentro del mundo bipolar que caracterizó la llamada Guerra Fría, en la República Dominicana emergió un nuevo movimiento intelectual de estudiosos de la historia nacional quienes, apoyados en novedosas perspectivas epistemológicas, iniciaron el proceso de cuestionamiento y revisión de la llamada “historiografía tradicional dominicana”, sentando así las bases fundacionales de la nueva historiografía nacional científica.

Mencionaré algunos nombres pioneros, mas no los únicos, de esa generación de historiadores de posguerra: Juan Bosch, Emilio Cordero Michel, Franklin Franco Pichardo, Francisco Antonio Avelino, Francisco Henríquez Vásquez, Hugo Tolentino Dipp, Ciriaco Landolfi, Juan Isidro Jimenes Grullón, primero, e inmediatamente después Julio Campillo Pérez, Amadeo Julián, Roberto Cassá y Frank Moya Pons. Fue a este último al que, conjuntamente con la citada pléyade de historiadores así como con otros colegas del gremio, le correspondió “contribuir a preparar la transición entre la historia tradicional y la historia moderna en la República Dominicana.”

En efecto, en sus palabras introductorias a El pasado dominicano, Moya Pons aclaró que “en esa tarea yo no he estado solo pues hay otros que también han realizado aportes significativos en la revisión de la historiografía dominicana”. De la fecunda producción historiográfica de Frank Moya Pons quiero primero mencionar solamente seis textos que estimo fundamentales para conocer el devenir histórico nacional, desde la remota época de nuestros aborígenes hasta la actualidad; para acto seguido referirme al libro que desde hoy está a disposición de los estudiosos del proceso histórico nacional.

Esas seis obras son: La Española en el siglo XVI, 1493-1520 (1971); La dominación haitiana, 1822-1844 (1972); Historia colonial de Santo Domingo (1974); su clásico Manual de Historia Dominicana (1977), que lleva ya más de 15 ediciones; El pasado dominicano (1986) y Breve historia contemporánea de la República Dominicana (1999). Es evidente que quienes hemos tenido la oportunidad de leer estas seis obras de Frank Moya Pons, hemos accedido a un conocimiento integral y pormenorizado del devenir histórico nacional desde los remotos tiempos de los aborígenes hasta la época contemporánea.

En cada una de esas obras (a las que naturalmente hoy añadimos La otra historia dominicana), que por separado constituyen rigurosas reconstrucciones del pasado dominicano de conformidad con las más avanzadas técnicas heurísticas y hermenéuticas, su autor, mediante un discurso narrativo pulcro, elegante y de sobrio estilo expositivo, proporciona al lector la oportunidad de familiarizarse con la historia nacional y así adquirir un conocimiento más amplio de las variadas manifestaciones del entramado social dominicano, tales como: la política, la economía, la diplomacia, los cambios demográficos, la evolución cultural, la etnografía, la religiosidad, las mentalidades o el imaginario popular, la gente común o sin historia, la mujer, las instituciones políticas, la historia serial, la historia cuantitativa, la sociología peculiar del dominicano y otras características que sólo pueden ser aprehendidas y explicadas por el investigador por medio del utillaje teórico de la denominada historia total.

En otras palabras, Frank Moya Pons, a través de sus obras históricas, ha acostumbrado a los amantes de los estudios históricos dominicanos a ser conducidos de la mano por una travesía enriquecedora que proporciona un conocimiento del devenir histórico del pueblo de Santo Domingo a un tiempo profundo, diverso y objetivo, dada la fiabilidad de las fuentes históricas que sirven de sustentación a sus investigaciones.

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