Puntos de vista 5 Enero 2010
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LA ESCUELA ECONÓMICA
La realidad del arancel cero en los autos de Estados Unidos
Esteban Delgado
esteban.delgado@listindiario.com

Ahora que se cumplió el quinto año de desmonte arancelario de varias partidas de productos incluidos en el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Centroamérica (DR-Cafta) como vehículos, carnes de aves, electrodomésticos y repuestos, es preciso hacer algunas aclaraciones para los ciudadanos comunes.

El TLC entró en vigencia hace cinco años y de inmediato se desmontaron los aranceles de algunos productos. En forma adicional había otros productos cuyo desmonte se haría de manera escalonada en cinco años. Hay otros que se desmontarán en 10, en 15 y hasta en 20 años.

Pero en este caso hay que tratar los que se desmontan en cinco años, porque esos son los que llegan a su plazo final ahora en enero. Entre esos productos están los vehículos que hace cinco años pagaban un arancel de 20% sobre su valor FOB como dicen en el lenguaje aduanal.

Sin embargo, surge la interrogante de si es ventaja o no adquirir un vehículo americano ahora para aprovechar esa rebaja de 20%. La realidad es que la ventaja no es tanta. El desmonte de 20% de arancel en los vehículos americanos se viene haciendo desde hace cuatro años, es decir, en 2005 los autos americanos pagaban 20%, en 2006 pagaban 16%, en 2007 el arancel bajó a 12%, en 2008 el impuesto había bajado a 8%, mientras que el año pasado sólo estaban pagando 4%, para caer a cero ahora en 2010.

Por lo tanto, el arancel que se va a rebajar a partir de este año no es de 20%, sino de 4%, pues el 16% restante se había rebajado en los cuatro años anteriores y sin embargo, la gente no había percibido esa rebaja.

La razón es simple, los autos importados pagan, además del arancel, un 16% de ITBIS y un 17% de impuesto para la primera placa y la matrícula. Si usted importaba un auto americano el año pasado iba a pagar 16% más 17% más 4% de arancel, para un total de 37% en impuestos. Sin embargo, ahora pagaría 33%. La rebaja es de apenas 4% sobre el valor del vehículo, lo cual no es mucho.

A eso hay que agregar el hecho de que el proceso de importación se torna traumático cuando no se conocen los procedimientos aduaneros y no se tienen los contactos con que cuentan los dealers tradicionales y los importadores concesionarios representantes de marcas.

Otra cosa, la exención arancelaria sólo aplica para vehículos de Estados Unidos, y si son de origen americano, deben tener por lo menos el 35% de componentes fabricados en territorio norteamericano, porque de lo contrario se afectaría la regla de origen y el desmonte no aplicaría.

Cuando se toman todos estos elementos en cuenta se llega a la conclusión de que no hay mucha ventaja en embarcarse a viajar a Estados Unidos, comprar un vehículo, pagar el flete hacia República Dominicana, entrar con cero arancel, pero pagando en 16% de ITBIS y el 17% de primera placa, además de la tensión que causan los procesos burocráticos de nuestra eficiente aduana.

La ventaja puede ser si alguien le regala en vehículo fuera del país o si le paga el transporte, porque ahí si se vería una rebaja efectiva en términos de costos.

Otra dificultad es que a nivel local se ha denunciado que personas ligadas al negocio de la importación de vehículos patrocinan la puesta de ciertas trabas a los dominicanos que deciden traer sus autos por cuenta propia a fin de que no queden con deseos de volver ni de recomendarlo a nadie más.

De todas formas, lo importante es que el consumidor sepa que si decide traer un vehículo americano por cuenta propia sólo tendrá como rebaja efectiva el 4% de arancel y el margen que ganaría el importador.

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