Tamayo, hasta hace poco un pueblo apacible, tranquilo, se ha tornado “invivible”. El sacerdote Manuel Luis, de la parroquia San Antonio de Padua, está preocupado.
Me llamó para que sirva de canal a su queja y llame por esta vía al jefe de la Policía, Rafael Guzmán Fermín, a que alerte a sus agentes para que protejan a los residentes en Tamayo.
El religioso se queja porque los agentes no se ven en las calles del pueblo. Asegura que los asaltos se producen a cualquier hora del día o de la noche. En vías solitarias o muy pobladas, no importa.
A las 11 de la mañana o las 3 de la tarde. A las 10 de la noche o a las 4 de la madrugada puede producirse el asalto.
¿Qué ha pasado en esta laboriosa comunidad, de hombres trabajadores, decentes y hogareños? El religioso cree que son “visitantes externos” que se dedican a esas acciones. Amigos de antaño me dicen que hace meses, luego de los llamados barrios seguros en la capital y Santiago, algunos jóvenes comenzaron a llegar a ese municipo.
Desde entonces la intranquilidad ha imperado. El sacerdote Manuel Luis dice que los asaltos no sólo afectan a ciudadanos, residencias y negocios del centro del pueblo, también perjudica a productores agropecuarios.
Tamayo es un pueblo agrícola, gran parte de sus pobladores vive de lo que producen sus predios. Hace meses que los agricultores también se han convertido en guardianes nocturnos. La delincuencia aprovecha que la cosecha esté de recolectar y arrasan con esta.
El religioso está preocupado por eso y como él muchos de mis amigos de antaño.
A esos males recientes se agrega que una parte de la juventud ha abandonado la lectura y las aulas. De noche o de día, los ladrones penetran a los ”conucos” y cargan con plátanos, yucas, sandías, mangos, batatas, guineos y todo cuanto encuentran. Cuando a un productor le llevan su cosecha, también se llevan meses de laboriosidad. Ahí se va la esperanza de mejorar su vida y la de los suyos. El sacerdote Manuel Luis cree que el jefe de la Policía puede devolver seguridad y tranquilidad a este pueblo sureño. Esperemos que así sea.