Una demostración de sensatez han dado los senadores: Han decidido eliminar un odioso privilegio cuestionado por la gran mayoría de ciudadanos.
En medio de la crisis económica que vive el mundo, los que gobiernan, los empresarios y los políticos han debido dar muestras permanentes de equidad y sacrificio personal. Un dirigente político siempre se vende como alguien que está al servicio de los más necesitados. Antes de llegar a ocupar una posición privilegiada en la administración pública es gentil, humilde, desprendido.
Pero luego de obtener una sindicatura, diputación, senaduría o ser designado por el Ejecutivo en alguna posición importante, cambia de actitud. Debo decir que existen excepciones.
Por eso llama la atención la decisión de los senadores brasileños de anular dos salarios extras que recibían cada año. Estos políticos, compatriotas de Lula da Silva, que dio ejemplo desde el poder, dejarán atrás ese privilegio tan criticado y rechazado por más del 95% de los residentes en Brasil.. Los legisladores dominicanos deberían imitar este ejemplo.
Nuestro país vive momentos difíciles, que gracias al manejo adecuado de la economía por parte de las actuales autoridades no ha sido una situación más dramática.
Esa actitud sensata de los senadores brasileños tiene que llamar a sacrificarse a los legisladores, funcionarios y empresarios dominicanos.
Aquí muchos siguen viviendo como si tuviéramos una gran abundancia. Se necesita de más desprendimientos y mayor demostración de que ciertamente valoran a aquellos humildes que con su voto los llevan a esas privilegiadas posiciones.
Es verdad que el hecho de dejar de recibir el salario trece, como han hecho los senadores brasileños no será la solución definitiva a la crisis, pero ayudaría y sentaría un hermoso ejemplo.
Además de ese salario, los legisladores de aquí deberían desistir del barrilito y otros privilegios.
Sería una muestra de sensatez porque aún así seguirían siendo privilegiados por el solo hecho de ocupar esas posiciones a las que no todos podemos llegar.
No se vaticinan aires muy positivos para el futuro. Son tiempos de sacrificio. No es una época para aventuras ni dar pasos hacia un retroceso. Es un período para avanzar y afianzar el progreso alcanzado. Yo creo que sería una actitud sensata y una contribución de los integrantes del Congreso con el país y el nuevo gobierno. Dennos ese regalo, señores legisladores.