Puntos de vista 7 Mayo 2012
Comentarios 1 - último digitado en 7 May a las 12:28 PM
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ORLANDO DICE...
‘Solidaridad’ ha dado mucha agua a beber...
Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do

EL DISCURSO.- La alocución del pasado jueves de Hipólito Mejía confirmó lo que había planteado esta columna de que le era posible comunicar sin deslices. Una pieza bien elaborada, conceptuosa, en la que no faltó ni sobró, y que en caso de provocar polémica, lo haría en un plano de igualdad. No hizo mayores ruidos, ni puede decirse que le afectara.

Todo lo contrario. Fue una forma de recogerse y asumir un discurso respetuoso, incluso conciliatorio: “Mi sincero deseo es que esta contienda electoral nos una como la gran familia que somos, antes que dividirnos como adversarios irreconciliables”. No se pareció a Hipólito Mejía, mucho menos a la cabeza de la boleta del PRD. Pero era él. La nación pudo verlo con vestido de estadista, como debió haber sido desde el principio, pues por algo fue superior en la justa interna: tenía experiencia política y compromiso social, y podía lograr su cometido si era más juicioso y controlado, y no ese río desbordado que pugnaba con llevárselo todo por delante. En política no hay nada imposible si se hace la tarea en cuadernos propios…

SECTORES.- El discurso del pasado jueves no solo corrigió los arrestos e ímpetus del candidato, sino que lo conectó de nuevo con los sectores que lo habían dejado desnudo en la calle por sus salidas deplorables. Habló de las “… conquistas democráticas e institucionales…que están amenazadas en las elecciones del próximo 20 de mayo”, como una forma de asociarse a los grupos que en tiempo de campaña denuncian lo que llaman “Dictadura Constitucional ”, un plato raro que no ha habido manera de imponerlo en la mesa. Hecho, pero no servido.

Mejia, sin embargo, no puede dejar que esos núcleos pensantes se les escapen o vayan a parar la izquierda que postula o simplemente se queden fuera del proceso. Incluso, sabiendo como sabe que esa es una temática que le resbala a los perredeístas, quienes ante la actual situación de predominio del PLD en todos los poderes públicos no hacen otra cosa que lamentar su pasada incompetencia, ya que tuvieron la oportunidad y no supieron aprovecharla. Como sí el partido morado ahora, o el Reformista en su momento…

LA TARJETA.- Un discurso como el del pasado jueves, pensado, elaborado y pronunciado, permitió que Hipólito Mejía le sacara un párrafo aparte a la Tarjeta Solidaridad. La susodicha le ha dado mucha agua a beber a la campaña blanca, que no ha sabido como enfrentarla o defenderse de sus efectos. Los dirigentes de las bases no tienen otra forma de explicar los cambios de adhesión o los saltos ocasionales en los segmentos más pobres de los barrios que no sea esa asistencia social del gobierno. El gobierno siempre da, y ha dado, pero en el caso de la bendita tarjeta, hay elementos nuevos. Es permanente, diversa, y contrario a lo que se denuncia, no discrimina. Y de hacerlo, sería una discriminación positiva. Se tendría al perredeísta de primero en la fila, pues se trata de comprar su favor. En lo social, en lo político, y ahora que hay comicios, en lo electoral. El candidato Mejía, como es lógico, está consciente del daño político que le hace esa ‘Solidaridad’, pero no tiene a manos mejor alternativa. Como no puede vencerla, se le une…

LA SALIDA.- Estratégicamente el cambio de discurso fue correcto. Si no puede vencerse al enemigo, por lo menos evitar que avasalle. Los tres intentos de enfrentar fracasaron, incluyendo la modalidad socarrona de la morenita. Hipólito Mejía planeó sobre la Tarjeta Solidaridad, y desde el gobierno se apostó a que no aterrizara bien, a que se fuera a suelo de mala manera. Sabía que el pobre es torpe para las ideas, pero de mente clara cuando se pone en juegos sus intereses. Y no era fácil ver en riesgo comida, gas y luz y no reaccionar.

Esos bonos son parte de la vida de miles de familia, y políticamente sería un harakiri plantear suprimirlos. Mejía supo aguantarse la boca y no incurrió en el error de satanizar la ayuda, aunque hay que decir que ganas no le faltaron. Hizo en cambio lo inteligente. La reivindicó como parte de su gestión anterior, y prometió mantenerla y ampliarla. Quienes tuvieron el credo en la boca, creyendo que con un mal manejo de la Tarjeta podía cavar su tumba, ahora respiran como quienes tenían mucho tiempo bajo agua. “ Uff, de la que nos salvamos ”– parecen decir…

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COMENTARIOS 1
Comentó: Marcelita
De: República Dominicana, Santo Domingo
Muy tarde, no hay vuelta atrás, esos errores costos ni se han medido. Estén atentos a las próximas mediciones que el debacle del PPH debe estar peor de lo que se cree
7 May 2012 12:28 PM
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