La desesperación es mala consejera. Nos lleva a tomar decisiones precipitadas, incorrectas y, en ocasiones, nos conduce por caminos equivocados. Ese razonamiento le hice a dirigentes comunitarios de Tamayo, mi pueblo natal, que me expusieron sus planes de exigir por vías no pacíficas, la agilización de los trabajos de asfaltado de calles y construcción de un nuevo sistema de desagüe.
Les dije que dieran tiempo para que la Oficina Supervisora de Obras del Estado cumpliera con el compromiso asumido por el presidente Leonel Fernández. Se quejan, sin embargo, de la lentitud y mala calidad de los pocos metros de calles asfaltadas hasta ahora. Por eso entienden que en su actitud no hay precipitación. Afirman que es la cuarta vez que se les promete asfaltar las calles, mejorar el desagüe y reconstruir otras vías de acceso en sectores que han surgido en los últimos años en esa comunidad.
El próximo martes, el presidente Fernández estará a pocos kilómetros de Tamayo, sabemos que no hay tiempo para inaugurar de manera conjunta la carretera Barahona-Neyba y las calles de Tamayo, pero bien pudieran incluirse en la próxima visita del gobernante a la región antes del 16 de agosto. Fernández conoce las necesidades de la zona. Sabe que se requieren más caminos vecinales, que necesitamos urgentemente la presa de Monte Grande y que es tiempo de que el turismo se desarrolle sin cortapisas. Estos y muchos otros males no tendrán solución definitiva en este mandato. Sin embargo, las calles de Tamayo, ya en proceso, sí pueden ser entregadas por el presidente Fernández. Confiamos en que así será y que no habrá tiempo para los malos consejos entre los pobladores de Tamayo, y que habrá calles sin protestas.
No debe seguir siendo una norma que los pueblos para lograr la atención de las autoridades tengan que recurrir a las protestas. Es tiempo de dejar atrás esos métodos, pero eso solo sucederá cuando desde las alturas del poder, se cumpla con los compromisos asumidos con cada comunidad. Calles, electricidad, caminos vecinales, escuelas, viviendas, empleos, salud, son prioridades que no deben ser alcanzadas con quemas de gomas o movilizaciones. Necesidades que debe atender el gobierno por simple compromiso.