Conceptualmente podemos definir una crisis bancaria como una situación en la que la solvencia de los bancos registra una contracción tan fuerte que debilitan o descapitalizan a una entidad de intermediación financiera, lo cual provoca una retirada masiva de depósitos y que solo se contrarresta con un gran apoyo de liquidez por parte de las autoridades monetarias, o a un fuerte aumento de los tipos de interés a corto plazo, o a una combinación de ambos.
Tal situación genera la existencia de pánicos bancarios que obligan al cierre, fusión, o absorción de una o más instituciones financieras inducidos y/o dirigida esta acción por parte de las autoridades monetarias y financieras. Esto así, por que la principal característica de un pánico bancario es un incremento repentino y violento de retiro de efectivo de las entidades bancarias y que estas tiene que enfrentar en lo inmediato.
En términos monetarios los pánicos bancarios provocan un incremento de la base monetaria, o dinero de alto poder, ya que el público demandará una mayor cantidad de efectivo. Por tal razón esto deriva en efectos indeseados en la intermediación financiera cuyo dinamismo queda perturbado y por tanto impacta en una contracción en el crédito hacia los sectores productivo. Por igual, un incremento de la base monetaria impacta en el comportamiento de los precios con la presencia de una deflación o inflación, según actúen las autoridades monetarias o el rol que pueda jugar el Banco Central en su calidad de prestamista de última instancia.
Pero ¿Quién tiene la culpa de una crisis bancaria? Las razones y los culpables son múltiples y diversos, sin embargo entre las causales más importante de una crisis bancaria podemos destacar: los Créditos de alto riesgos, falta de Controles Internos, Capital Insuficiente, Involucramiento en Actividades donde el Riesgo no se entiende por completo, Abuso Interno y Fraude, entre otros gérmenes nocivos que perturban la salud del sistema financiero.
A pesar de identificar esos indicadores que auspician una crisis no existe un esquema de resolución uniforme para enfrentar una crisis bancaria ya que no hay un modelo Universal para resolver la quiebra de los Bancos, pero si debe estar presente la flexibilidad para salir con éxito de una crisis, con firmeza y rapidez ya que los retrasos en la solución tienden a ser asumido por el Estado con un costo fiscal muy elevado.
Pero a su vez hay que resaltar que una crisis bancaria es la crisis económica que tiene como principal factor la crisis del sistema financiero, es decir, no tanto la Economía que genera los bienes tangibles (industria, agricultura), que puede verse afectada o ser la causa estructural, pero no es el centro u origen inmediato de la crisis; sino fundamentalmente el sistema bancario. Esto significa que una crisis bancaria tiene magnitudes impredecibles. En efecto en el 2008 en USA se produjo una crisis financiera explicada en una alta proporción por el colapso de la burbuja inmobiliaria en el año 2006, que provocó aproximadamente en octubre de 2007 la llamada crisis subprime. Las repercusiones de la crisis hipotecaria comenzaron a manifestarse de manera contundente desde inicios de 2008, contagiándose primero al sistema financiero estadounidense, y después al internacional, teniendo como consecuencia una profunda crisis de liquidez, y causando, indirectamente, otros fenómenos económicos, como una crisis alimentaria, diferentes derrumbes bursátiles (como la crisis bursátil de enero de 2008 y la crisis bursátil mundial de octubre de 2008) . Por tal razón hay que establecer que la diferencia entre la crisis de un banco y la de cualquier otra empresa es el denominado riesgo sistémico, esto es, la posibilidad de que se extienda al resto de la banca y al conjunto del sistema económico. Es así como el origen de una crisis bancaria puede ser por factores macroeconómicos, factores microeconómicos o regulatorios, malas estrategias de los bancos individuales, entre otros.
En definitiva, ante la presencia de una crisis bancaria no se debe confundir las malas prácticas bancarias con malos negocios bancarios, pues el salvataje o resolución tendrá tratamiento y explicaciones distintas.