“Los clientes siempre quieren sus trabajos para ayer”. Esa es casi una norma en la industria de la publicidad.
Las agencias siempre andan de urgencias en urgencias. Por tanto, creativos y diseñadores son sometidos a presiones continuas que los llevan a trabajar en contra del reloj.
Esta prisa desfavorece en el desempeño profesional de los trabajos y se convierte en una ruleta rusa en los procesos creativos. Cuando se trabaja así, existe un alto porcentaje de errar en algún aspecto de la estrategia y posiblemente el camino creativo desarrollado no sea el mejor.
Darle tiempo a la agencia para trabajar es una regla de oro que le permite a la misma profundizar en las estrategias y poder tomar el camino más seguro en la comunicación.
A veces una agencia realiza trabajos brillantes para un cliente y mediocres para otros. El factor tiempo, la licencia para trabajar y buscar salidas creativas interesantes, la no injerencia del cliente en los asuntos creativos, la buena comunicación entre agencia y cliente, los briefings precisos, etc., son factores decisivos para que el trabajo se realice con excelencia o no.
En algunas ocasiones, después de ver publicado un aviso concebido a la velocidad de un rayo, uno se detiene a repensarlo y descubre que pudo haberlo concebido de una manera creativamente superior.
La prisa suele obnubilar los procesos. La presión obliga a la agencia a buscar respuestas que estén a tiempo y no respuestas que sean sobresalientes.
El tiempo es una regla de oro para el trabajo creativo que aspira a ser notable. Hay que darle tiempo al tiempo de la creatividad.