Creo que solamente los enemigos encarnizados de Leonel Fernández son los únicos que no admiten que tiene todas las posibilidades de volver al poder. Es mas, tuvo todas las de quedarse y siempre dije, por aquí mismo, que no lo haría porque era un hombre convencido de la importancia de la historia. Para Leonel no hay tribunal de justicia que pueda acoger como bueno y válido las aspiraciones de enviarlo a la cárcel, a él y sus íntimos como Diandino Peña y Félix Bautista, pero no hay figuras importantes del país que se presten al juego de tribunales morales a menos que no tengan razones y fines políticos, o que no tengan más que hacer, como la llamada izquierda dominicana que no ha pegado un regidor en cincuenta años.
El PRD es un partido del sistema, que ha gobernado, que juega su rol y conoce las interioridades de estado, y no tiene -por lo menos su dirigencia- techo de cristal, y el Partido Reformista es un aliado en una coalición de gobierno que va camino de rendir fruto s positivos y tiene un apoyo popular enorme.
Fernández, lo repito, va a ser otra vez presidente. Hubo corrupción como en todos los gobiernos de la democracia para acá y nadie está libre de pecado.
Fernández además no es en modo alguno -en lo personal- un Salvador Jorge Blanco: sabe de qué va y que la pelea es peleando, y va a pelear si fuere necesario. Lo otro es silencio, y reírse de las pretensiones de quienes algo deben hacer para no perecer políticamente hablando. El objetivo es Leonel, pero el tiro ni siquiera les salió por la culata, que en su desesperación se les olvidó cargar el cañoncito.