Puntos de vista 21 Noviembre 2013
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Las plantas a carbón para Baní
José Miguel Germán

Entre los graves problemas que afectan al país y a Baní en su desarrollo, el peor es la falta de energía eléctrica, su mala calidad y alto costo.

El gobierno del Lic. Danilo Medina ha decidido atacar el problema eléctrico por la raíz cambiando la actual generación a base del costoso fuel oil por combustibles más baratos y ha iniciado con la  instalación de dos plantas de generación a carbón de 360 megas cada una, en Punta Catalina, Baní. Pretextando que inicialmente se habló de su colocación en Bahía de Ocoa y que afectará el medio ambiente, personas de la comunidad, reforzadas desde Santo Domingo, han manifestado su oposición, mientras otros apoyamos resueltamente su instalación.

La producción promedio de energía eléctrica en el mundo a base de fuel oil es de un 5% del total, nosotros estamos en aproximadamente un 50%, generando unos costos que se traducen en subsidios de mas 75,600 millones de pesos anuales.

El 41% de la energía en el mundo tiene como base el carbón. Estados Unidos produce entre 41 y 45% de su energía con este combustible; Japón y Francia entre 19 y 20%. Estados Unidos produce 656 mil megas con carbón, nosotros apenas 300 megas, queremos adicionarle 720 más y parece que el mundo se va a acabar.

Los técnicos autorizados y las autoridades de la CDEEE han dicho que las previsiones para evitar daños ambientales señaladas en el proyecto van más allá  de los requerimientos nacionales e internacionales, lo que ha traído mucha tranquilidad a la comunidad banileja. Sin importar nuestra confianza en el cumplimiento de esta obligación por parte de las autoridades nacionales, quienes por años hemos defendido el ambiente y los recursos naturales en Baní y nos hemos preocupado por su desarrollo, estaremos extremadamente vigilantes para que esta importante obra de desarrollo se ejecute sin daños a la flora, fauna, recursos marinos y seres humanos.

Esta obra dinamizará la economía de la provincia Peravia y Baní tendrá a solo 20 minutos del punto más distante de su geografía, un puerto moderno de gran calado que serviría para la exportación de la producción agrícola no solo ya de Baní, estará a 30 minutos de la productiva plena de Azua y acercaría un punto de embarque a la importante producción agrícola de San José de Ocoa, más ahora que EEUU ha levantado la prohibición a nuestros vegetales;  sin que podamos dejar de lado la posibilidad de que atraquen allí grandes barcos cargados de turistas.

El puerto sería un gran atractivo para las industrias que se instalen en Baní, pues tendrían a unos 15 minutos un puerto seguro que facilitaría sus importaciones y exportaciones.

La creación de unos 1,500 empleos en el período de construcción, más los empleos fijos y de calidad que genere, será otro de los grandes aportes de estas plantas a la economía; desde ya, el politécnico Máximo Gómez de Baní, debería abocarse a la formación de técnicos en áreas afines a las labores que allí se desarrollarán.

Con el aporte de la energía estable y barata que producirían estas plantas, con el agua de calidad y en cantidad suficiente que proveerá el nuevo acueducto en construcción, con la carretera de cuatro vías de primera calidad que nos une en 30 minutos con la capital y un capital humano de gente amante del trabajo, Baní está llamada a ser una atracción para la instalación de nuevas industrias.

No queremos perder eso por lo que apoyamos que las plantas a carbón se instalen en Punta Catalina.

Los hoy poderosos países de Europa, Estados Unidos, Brasil, China, India, todos se desarrollaron en base a la energía barata de las plantas de carbón en épocas en que las regulaciones ambientales no eran tan estrictas. Estados Unidos produce actualmente en más de mil plantas a base de carbón, el 40% de su energía eléctrica y los daños ambientales no han sido productores de las catástrofes que algunos exageradamente vaticinan por la instalación de estas dos plantas en Catalina. Los europeos y norteamericanos lucen más fuertes y saludables que la media de los residentes banilejos y aquellos se han criado rodeados de plantas de carbón. No podemos imponernos nosotros mismos unas restricciones que ni las tuvieron ni las tienen los países desarrollados.

Las costosas urbanizaciones que bordean el parque Mirador Sur en Santo Domingo están más o menos a la misma distancia de las plantas a carbón de Haina, que la que quedaremos los banilejos de las que se instalarán en Punta Catalina, y sus residentes, que se sepa, no gotean de sus balcones asfixiados por la contaminación.

Los beneficios de la instalación de esas plantas deben quedarse en Baní, siempre y cuando el estudio de impacto ambiental, que es un requisito para el permiso de construcción de la misma y que otorga el Ministerio de Medio Ambiente, se ajuste a los patrones nacionales e internacionales.

Cuando los más de mil cuatrocientos millones de dólares que se van en subsidios se conviertan en hospitales, carreteras, canales y escuelas, los banilejos nos sentiremos orgullosos de haber aportado un pedacito de nuestro terreno  para llevar bienestar al pueblo dominicano. ¿Y quién no quiere eso?

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