La cena pascual fue en el marco de la tradición judía, pero dándole un nuevo significado. Su deseo de compartir, de cenar en un clima de amistad, ha puesto de relieve que la iniciativa viene de Dios y Jesús la realiza tomando cuerpo en nuestra historia, su deseo es manifestado con pasión: “¡Cuánto he deseado celebrar con vosotros esta cena de Pascua antes de mi muerte!” (Lc 22,15).
Este es el deseo de Dios puesto en boca de Jesús. ¡Qué gozada! Saber que una plena identificación con Jesús en la eucaristía abre horizontes a nuestra vida personal y nos da una capacidad especial para trabajar y transformar las estructuras injustas de nuestra sociedad, creando nuevas formas de cooperación y ayuda social hacia los más necesitados.
La eucaristía entraña un compromiso a favor de los pobres. En el encuentro sacramental con Jesús cargamos las pilas y nuestra ternura se desborda hacia los desfavorecidos.
“Has gustado la Sangre del Señor y no reconoces a tu hermano. Deshonras esta mesa no juzgando digno de participar en ella. Dios te ha liberado de todos los pecados y te ha invitado a ella. Y tú, aún así, no te has hecho más misericordioso” (San Juan Crisóstomo).
“Haced esto en memoria mía” (Lc 22,19) Jesús quiere estar con nosotros hasta el fin de los tiempos y lo hace a través de la eucaristía. No es una memoria fría, quiere que su presencia tenga en nosotros una resonancia de amor, de contemplación, de silencio; desde este encuentro brotan las acciones más generosas, “hasta dar la vida”. La Sangre de la Alianza derramada por todos, es fruto de su amor.
“La Eucaristía es un misterio que se ha de creer, como misterio que se ha de celebrar y como misterio que se ha de vivir” (Benedicto XVI).
La eucaristía nos abre los ojos y el corazón a la solidaridad. En estos momentos de crisis global, en lo que se refiere a valores éticos y morales, recursos económicos a los que afecta por la pobreza, la enfermedad, el paro y el desarraigo cultural y social, Jesús nos está pidiendo que vayamos a las raíces del problema.
Jesús nos pide la entrega responsable a todos, tanto a los que tienen que dar y repartir, como a los que no tienen nada y esperan recibir.