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Ventana 27 Junio 2009
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LITERATURA
"Siempre sentí fascinación por la llamada novela negra"
EN NICARAGUA MOLESTAN LAS VOCES CRÍTICAS Y LA RESONANCIA INTERNACIONAL DE INTELECTUALES
  • Sergio Ramírez se encuentra en el país invitado por la Fundación Juan Bosch.
Luis Beiro

Santo Domingo.- Alfaguara Santo Domingo puso en circulación recientemente la nueva novela de Sergio Ramírez “El cielo llora por mí”, en presencia de su autor, quien conversó con el público asistente al acto efectuado en la Quinta Dominica. En esta entrevista, el autor nos relata, el cuerpo y el alma de su novela así como la represión y la intolerancia de que está siendo objeto por parte del gobierno de Daniel Ortega junto a otros notables intelectuales, escritores y artistas nicaragu¨enses como Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Carlos Mejía Godoy y Carlos Fernando Chamorro.

EN “EL CIELO LLORA POR MI” USTED VUELVE AL GÉNERO THRILLER COMO LO HIZO AYER EN “CASTIGO DIVINO”, POR EJEMPLO. SIN EMBARGO, EL THRILLER QUE USTED DESARROLLA EN SU LITERATURA NO SE APOYA EN LA ACCIÓN. ¿POR QUÉ?
Siempre tuve, desde el tiempo de mis lecturas juveniles, una fascinación por la novela negra, y por el cine negro también. Me apasionaba esa calidad imperfecta de los héroes que son poco épicos y trabajan, además, en condiciones pobres, pero que eran, al fin y al cabo héroes éticos. No quería escribir una novela abundante de persecuciones, balazos, explosiones. Quería una novela de personajes como el inspector Dolores Morales y el inspector Bert Dixon, que tienen un pasado guerrillero, que viven el naufragio de una tragedia moral al hundirse la revolución, y que son víctimas de alguna manera del destino, y del infortunio.

¿CÓMO TRABAJÓ EL LENGUAJE EN EL CIELO LLORA POR MÍ? Buscando que el lenguaje nicaragu¨ense establezca sus conexiones naturales con el lenguaje latinoamericano en general, tratando de alejarme de los vocablos simplemente vernáculos.

Es la pretensión de crear un lenguaje nicaragu¨ense desde sus bases, pero que es mío, y no se queda con el país por cárcel. Una recreación hacia arriba, si se quiere. Y he tratado también de crear un lenguaje que describa a la ciudad de Managua, que no es, como ciudad un punto de referencia literario, una ciudad pobre y desmembrada, sometida al rigor de la fealdad y a las imposiciones tipo Miami, que no tiene nada de notable.

Entonces, se trata de poner a Managua en el mapa con las palabras. Inventar mi propia Managua en la novela, sabiendo que la otra que me sirve de modelo está allí, y tiene que ser reconocible en lo que yo describo.

USTED RECREA UNA RED DE NARCOTRÁFICO ENTRE COLOMBIA, MÉXICO Y NICARAGUA, CON UNA ABIERTA COMPLICIDAD OFICIAL. ¿HASTA QUÉ PUNTO LLEGA LA REALIDAD Y HASTA QUÉ PUNTO LA FICCIÓN EN LA OBRA? Nicaragua es un puente natural del narcotráfico, ésta es una desgracia geográfica porque conecta las dos masas continentales, y la droga debe pasar necesariamente por el territorio, desguarnecido de vigilancia, sin radares ni aviones interceptores, con unas pocas lanchas de alta velocidad.

Es el mismo drama de los demás países de Centroamérica, que son parte de ese mismo istmo. Pero a diferencia de otros cuerpos de policía corruptos, el de Nicaragua se sostiene todavía en valores, porque es una policía que fue creada con valores. La pugna que hay es por despojar a la policía de esas defensas éticas, lo que sería una gran catástrofe. Pero la complicidad con los narcos está en todas partes, entre los fiscales, los jueces, los magistrados.

¿LA IMPUNIDAD CON QUE OPERA EL NARCOTRÁFICO EN SU PAÍS TIENE VIGENCIA?
La novela se desarrolla a los comienzos del siglo veintiuno, sin determinar años específicos, pero pueden ser los años de la presidencia de Arnoldo Alemán, juzgado y sentenciado por lavado de dinero, uno de los gobiernos más corruptos de la historia del país. Pero la corrupción, hoy mismo, no se detiene, y la vemos crecer, porque tenemos un poder familiar, lo que crea inmensos peligros en todos los órdenes. Hay impunidad en muchos casos para los narcos que son protegidos por los jueces, que pagan por su liberación, por los fiscales que adrede preparan mal los casos. Pero no de parte de la policía, de una manera orgánica, o sistemática.

LA PUESTA EN CIRCULACIÓN DE SU NOVELA EN LA UNIVERSIDAD DE LEÓN, EN NICARAGUA, FUE BOICOTEADA. ¿PUDIERA NARRARNOS ESE BOICOT?
Se trata de una manifestación de la voluntad represiva, e intolerante, del gobierno, que controla a la cúpula del movimiento estudiantil a través de mecanismos ocultos del partido en el poder, pero no controla a los estudiantes. Entonces decidieron crear un clima de amenazas previo a la presentación de la novela, que tuvo que ser cancelada. Lo que se proponían era bloquear mi entrada a la universidad, y agredirme. Algo parecido había ocurrido con el prólogo que escribí para la antología del gran poeta nicaragu¨ense Carlos Martínez Rivas, que iba a ser publicada en una colección del diario El País, de Madrid.

El gobierno alegó ser dueño de los derechos de autor del poeta, vetó mi prólogo, y el libro no se publicó. Pero estos actos de represión e intolerancia han ocurrido no sólo contra mí, sino también contra Ernesto Cardenal, contra Carlos Mejía Godoy, Gioconda Belli, el periodista Carlos Fernando Chamorro, hijo del mártir Pedro Joaquin Chamorro, asesinado por la dictadura de Somoza.

¿HA RECIBIDO AMENAZAS DE LOS CARTELES DE LA DROGA O DEL GOBIERNO DE SU PAÍS?
Bueno, las advertencias del gobierno están claras, no sólo por esta novela. Cuando vetaron mi prólogo al libro de Martínez Rivas, hubo una protesta encabezada por Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Chico Buarque de Holanda, Joaquín Sabina, y más de doscientos escritores y artistas, pero eso no parece importarle ahora a Ortega, que se siente del otro lado, es decir, sabe que perdió el respaldo que la revolución de los ochenta tuvo en su momento, y que lo adversan los intelectuales, pero es un terreno que da por perdido. Seguramente porque él y su esposa, que tienen en la mano todos los hilos del poder, viven en una realidad diferente. De parte de los carteles de la droga, pues ninguna.

NO ES LA PRIMERA VEZ QUE LA LIBRE CIRCULACIÓN DE SU LITERATURA EN NICARAGUA HA SIDO IMPEDIDA POR LAS AUTORIDADES ACTUALES. ¿MOLESTA SU VOZ? ¿CREE QUE DANIEL ORTEGA ESTÁ RESENTIDO POR NO TENERLO A USTED NUEVAMENTE EN SU GOBIERNO?
Creo que le molestan nuestras voces criticas, y la resonancia nacional e internacional que tenemos, no sólo frente a los intelectuales.

Yo no soy parte de ningún partido político, pero soy crítico. Cuando se dio el fraude electoral en noviembre del año pasado, accedí a una entrevista en la CNN con Carmen Aristegui en México, mientras asistía a las celebraciones de los 80 años de Carlos Fuentes. Eso me lo pusieron en mi cuenta, porque la entrevista la vieron millones y supieron del fraude.

Estoy convencido de que el autoritarismo, la corrupción y la represión, el fraude electoral, van a llevar a Nicaragua al aislamiento internacional primero, al retiro de la cooperación, como ya está ocurriendo, y luego a graves conflictos internos.

La gente no acepta de ninguna manera, y me refiero a la mayoría de los ciudadanos tal como se expresa en las encuestas, que se les quite el voto. No acepta que los dineros del petróleo venezolano, que llega en términos concesionales, vayan a manos privadas. No acepta la pretensión de la reelección indefinida, trágica para Nicaragua a lo largo de su historia.

¿A NIVEL DE VENTA, CUÁL HA SIDO RECEPCIÓN DE ESTA NOVELA EN NICARAGUA? ¿Y EN OTROS PAÍSES?
En Nicaragua está en el primer lugar entre los libros más vendidos desde que apareció.

La gente me habla en la calle de la trama de la novela, y me dice que debería darle continuidad al personaje del inspector Dolores Morales, el antiguo guerrillero que perdió una pierna en la guerra y desde la Dirección Antidrogas de la policía se dedica a perseguir a los carteles. Es una invitación que no me disgusta.

Hasta ahora he sido presentada con éxito en Madrid, Barcelona, México, Miami, ahora aquí en Santo Domingo, y luego en Panamá, San José, Tegucigalpa.

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